Introducción
Los bagres armados del género Pterygoplichthys mejor conocidos como peces diablo, se consideran una de las principales amenazas para los ecosistemas acuáticos de México (Mendoza et al., 2007). Las principales causas por las que se considera que estas especies han tenido una rápida expansión son: a) El cuidado parental que realizan y su alta fecundidad (Liang et al., 2005), b) su resistencia a distintas condiciones ambientales (Capps et al., 2011), y c) su morfología, ya que presentan una fuerte coraza compuesta por placas óseas (Mendoza et al., 2007).
Uno de los principales parámetros que controla el número de individuos de una población en un área determinada, es la mortalidad. Esta puede ser debida a enfermedades, competencia, canibalismo, vejez, contaminación, depredación o cualquier otro factor natural que cause la muerte de los peces (Sparre et al., 1989). Algunos autores mencionan que los depredadores nativos podrían aumentar la mortalidad de las especies invasoras y ser una herramienta para manejar este tipo de especies problema (Louette, 2012; Diller et al., 2014). Pudiéndoseles considerar en un futuro como factor importante en el control biológico que ayude a disminuir la diseminación de especies invasoras (Mount et al., 2011).
La depredación de ejemplares del género Pterygoplichthys, en zonas donde son consideradas especies invasoras, se da principalmente en los juveniles, ya que por su tamaño, posiblemente son más susceptibles (Nico, 2010). En Florida, E. U. A. se han reportado depredadores nativos del género Pterygoplichthys como son: el cormorán (Phalacrocorax auritus Lesson, 1831), la garza morena (Ardea herodias Linnaeus, 1758), la Anhinga americana (Anhinga anhinga Linnaeus, 1766), además de la nutria de río (Lutra canadensis Schreber, 1777) (Nico, 2010) y el lagarto americano (Alligator mississippiensis Daudin, 1802) (Rice et al., 2007). En Sri Lanka también se reporta al varano acuático (Varanus salvator Laurenti, 1768) como depredador del pez diablo (Karunarathna et al., 2008). Para el rio Palizada en el Sureste de México, se ha reportado el consumo de esta especie por el cocodrilo (Crocodylus moreletii Duméril & Bibron, 1851), el cormorán (Phalacrocorax brasilianus Gmelin, 1789), el águila pescadora (Pandion haliaetus Linnaeus, 1758) y la nutria (Lutra Lontra longicaudis annectens Major, 1897) (Amador del Ángel et al., 2014), el robalo blanco (Centropomus undecimalis Bloch, 1792), el sábalo (Megalops atlanticus Cuvier y Valenciennes, 1846) (Toro-Ramírez et al., 2014) y el cormorán P. brasilianus (Ríos-Muñoz, 2015). El presente trabajo reporta por primera vez observaciones de la depredación del robalo prieto (Centropomus poeyi Chávez, 1961), sobre el pez diablo (Pterygoplichthys pardalis Calstenau, 1885) en el sureste de México.
Los estómagos de róbalo prieto fueron colectados a través de la disección de los ejemplares capturados durante el torneo de pesca deportiva celebrado los días 13 y 14 de abril del 2014, en el río Palizada, Campeche, México (18o 15' 10.56" N y 92o 05' 17.49" O), los cuales fueron previamente identificados tomando en cuenta los criterios de McEachran & Fechhelm (1998). Los estómagos extraídos se fijaron en formol al 10% para su posterior análisis en el laboratorio. Cada una de las presas fue identificada al nivel taxonómico más bajo posible con ayuda de un microscopio estereoscópico y utilizando claves especializadas (Miller, 2009). Posteriormente las presas se cuantificaron, midieron y pesaron para conocer su importancia con respecto a todo el contenido encontrado en el estómago de cada ejemplar.
En el torneo de pesca muestreado sólo se capturaron seis ejemplares de robalo prieto, lo cual contrasta con los 37 organismos de robalo blanco (C. undecimalis) capturados. Los robalos prietos midieron entre 720 a 900 mm de longitud total (LT) y tuvieron un peso de 4,002 a 7,245 gr. Dentro del contenido estomacal observado destacó la presencia de peces y vegetación (Tabla 1). Los resultados muestran que el pez diablo parece ser un componente importante en la dieta de los robalos prietos analizados, situación que podría estar correlacionada con observaciones recientes de las densidades de pez diablo, las cuales se han incrementado sustancialmente a lo largo del río Palizada (Toro-Ramírez et al., 2014).
Tabla 1 Presas encontradas en estómagos de robalo prieto (Centropomus poeyi) obtenidos durante el Torneo de Pesca de 2014 en Palizada, Campeche, México.

Los peces diablo encontrados en los estómagos de los robalos prietos midieron de 10.6 a 15.9 cm de LT y pesaron de 12.1 a 21.6. gr, el peso más bajo de los pez diablo encontrado en los estómagos de robalo es de 10.1 gr. (Tabla 1). El nivel de digestibilidad de las presas fue de 2 a 3, similar a lo encontrado para el robalo blanco (C. undecimalis ) (Toro-Ramírez et al., 2014), lo cual puede estar relacionado con la estructura morfológica del pez diablo (Fig. 1).

Figuras 1a-b a) Análisis del contenido del estómago de robalo prieto Centropomus poeyi. b) Pez diablo encontrado en el estómago de un ejemplar de robalo prieto C. poeyi en el río Palizada, Campeche, México.
El robalo blanco y el robalo prieto están sometidos a una fuerte presión pesquera en la zona de estudio (Chávez-Caballero, 2012), adicional a este aspecto, por su ciclo de vida, los robalos adultos y subadultos migran hacia las lagunas costeras y/o al mar (Hoese & Moore, 1977), saliendo del área de distribución del pez diablo, por lo que se supondría que el efecto de la depredación por estas especies hacia los peces diablo podría ser limitado. Por lo tanto, es necesario conocer si robalos de tallas más pequeñas depredan también a organismos de esta especie.
Carlsson et al. (2009) menciona que los depredadores nativos podrían ser importantes en la regulación en la dinámica de largo plazo de las especies invasoras y que consecuentemente su sobreexplotación podrían facilitar las invasiones biológicas. En la zona del río Palizada, pescadores de la región han reportado que otro pez nativo, el pejelagarto (Atractosteus tropicus Gill, 1863), también depreda al pez diablo.
Es necesario realizar un trabajo de campo más sistemático así como estudios tróficos en la zona durante diferentes temporadas del año, para documentar la importancia relativa del pez diablo en la dieta del robalo prieto, así como el efecto de otros organismos que también lo depredan en el sureste del Golfo de México.