Introducción
Los lipomas gastrointestinales son tumores benignos poco frecuentes de origen mesenquimal. Son los segundos más comunes de los tumores benignos en el intestino delgado y ocurren en 5% de todos los tumores gastrointestinales. Pueden aparecer en cualquier parte del intestino y son más comúnmente localizados en el colon (65 a 75%, sobre todo, el colon derecho), intestino delgado (20 a 25%) y, en ocasiones, de la boca al duodeno (< 5%).1-3 Reportamos un caso de obstrucción intestinal secundaria a un lipoma submucoso en el intestino delgado de un hombre de 35 años de edad.
Reporte de caso
Se trató de paciente masculino de 35 años de edad que acudió al Servicio de Urgencias con 48 horas de dolor abdominal progresivo asociado a náuseas, vómito, fiebre y melena. Su examen físico reveló palidez de conjuntiva, deshidratación, distensión abdominal con dolor severo en el abdomen inferior derecho y ausencia de ruidos intestinales. Presentó fiebre, su presión arterial fue de 90/60 mmHg, la frecuencia del pulso fue de 116/min. La biometría hemática del día de su ingreso mostró lo siguiente: hemoglobina, 15.8 g/dL; hematocrito, 49.4%; leucocitos, 15.5 × 109/L; plaquetas, 287 × 109/L. El ultrasonido abdominal reportó una masa en el abdomen inferior derecho, con diámetro de 6 × 4 cm, con dilatación de las asas intestinales preobstrucción y sospecha de intususcepción ileocólica. Se practicó una laparotomía exploradora en la que se identificó un tumor de 9 × 6 cm de diámetro a 180 cm del ligamento de Treitz que ocluía 90% de la luz intestinal, sin involucrar a los tejidos adyacentes, con moderado líquido inflamatorio en la cavidad abdominal. Se realizó una resección intestinal de 12 cm de longitud y anastomosis manual término-terminal. El curso postoperatorio transcurrió sin incidentes y el paciente fue dado de alta del hospital el séptimo día después de la operación. Se recibió un segmento de íleon de 8.5 cm de longitud que al corte mostró dos nódulos luminales sésiles, cubiertos por mucosa eritematosa y plana, que midieron 3.5 × 2.8 × 1.3 cm y 4 × 3.5 × 1.5 cm (Figura 1), localizados a 1.5 cm y 2 cm de los márgenes de resección. Al corte, ambos dejaron ver una superficie lisa de aspecto adiposo, color amarillo; expandían la submucosa y estaban limitados por la muscular propia (Figura 2). En el estudio histológico se corroboró que ambos nódulos eran de localización submucosa, sin infiltración de la mucosa o la muscular propia y estaban constituidos por adipocitos uniloculares maduros hipertróficos, con una sola vacuola citoplásmica uniforme y núcleos excéntricos, ovoides, de cromatina finamente dispersa, sin atipia ni mitosis y sin presencia de lipoblastos (Figuras 3 y 4).
Discusión
Los lipomas se pueden presentar en todo el tracto digestivo. En 1757, Bauer describió por primera vez un lipoma en el tracto gastrointestinal.4 Son tumores raros y benignos, con una incidencia en autopsia que varía de 0.04 a 4.5%.3,5 Causan síntomas en menos de 25% de los pacientes, en general, cuando el tumor es mayor de 2 cm de diámetro. Estos síntomas son típicamente vagos, pero se sabe que pueden ocasionar obstrucción intestinal secundaria a intususcepción.6 Son tratados de acuerdo a los síntomas clínicos y el tamaño. Si el paciente con lipomas de intestino delgado está asintomático, se recomienda que el tratamiento sea de soporte; sin embargo, el abordaje principal en pacientes sintomáticos es quirúrgico, y en ocasiones, la resección segmentaria del intestino es requerida, sobre todo en aquellos lipomas mayores de 2 cm de diámetro.1,6
Hay tres tipos histológicos de lipomas intestinales: el intermuscular, el subseroso y el submucoso. Los dos primeros son los menos comunes; el subseroso se presenta en 10% y está relacionado con un vólvulo del intestino delgado. El submucoso es el más común: representa más de 90% de los lipomas intestinales. Éste crece dentro de la capa submucosa, protruyendo hacia el lumen; usualmente es asintomático y se detecta de forma incidental. Cuando estos tumores son mayores de 2 cm, pueden aparecer dolor abdominal, hematoquecia y obstrucción intestinal, pero la falta de manifestaciones clínicas específicas dificulta su diagnóstico.
Los exámenes endoscópicos y estudios de imagen contribuyen al diagnóstico preoperatorio de los lipomas intestinales. El enema con bario puede demostrar un defecto de llenado; este fenómeno no es específico. La tomografía computarizada es el método de diagnóstico más valioso.2 Microscópicamente, están constituidos por tejido adiposo maduro de aspecto lobulado. Además, se pueden observar varios grados de necrosis y ulceración de la mucosa.
Se han informado diferentes intervenciones terapéuticas, que incluyen la hemicolectomía, resección intestinal y escisión local, dependiendo de un diagnóstico preoperatorio correcto y de los hallazgos quirúrgicos. Sin embargo, los lipomas intestinales deben ser resecados sólo cuando producen síntomas. Por otro lado, se recomienda la resección quirúrgica para los lipomas mayores de 4 cm de diámetro, los sésiles o de pedículo limitado, los que tienen diagnóstico preoperatorio no claro o sintomatología relevante (especialmente, la presencia de intususcepción, afección muscular o serosa) y los que no pueden ser resecados de manera satisfactoria por colonoscopia.7
Los lipomas gastrointestinales son tumores benignos y raros. La mayoría de ellos son asintomáticos y se diagnostican de forma incidental. El diagnóstico se puede orientar con la ayuda de los estudios por imágenes y la colonoscopia. Sin embargo, el diagnóstico histopatológico es fundamental. El tratamiento depende esencialmente del cuadro clínico, el tamaño y la localización del lipoma. Sólo deben ser resecados si producen síntomas, sobre todo, los mayores de 2 cm.