Introducción
El cultivo de café en México se inició como un agrosistema múltiple, asociado generalmente con especies arbóreas nativas y con escaso manejo e insumos, así como con bajo rendimiento denominado rusticano (Escamilla, 2015). En la actualidad, abundan los sistemas parecidos a los originales, como los sistemas tradicionales. Éstos últimos, en general, son de extensión pequeña y mantienen una estructura arbórea diversa; el estrato arbustivo, en su totalidad consiste casi exclusivamente de cafetos (Escamilla y Díaz, 2002; Escamilla, 2015). Los sistemas de producción de café se clasifican en cinco tipos: sistema rusticano de café, policultivo tradicional, policultivo comercial, monocultivo sombreado y monocultivo sin sombra (Escamilla, 2015).
La región centro del estado de Veracruz se considera una de las más importantes productoras de café bajo sombra, en ella destacan los sistemas tradicional, de sombra y de sombra comercial.
Algunas características del sistema rústico de café son el uso bajo o nulo de agroquímicos y labores agrícolas mínimas (solo algunas podas y eliminación de arbustos del dosel bajo). La mayoría de las especies nativas y palmas nativas (Pérez y Geissert, 2004) se conservan como parte del sistema, debido al uso comercial o tradicional que se les da y al uso de mano de obra familiar. Este tipo de cafetales constituye un sistema agroforestal, en el cual el café es como un producto hortícola no maderable (Rice y Ward, 1996; Moguel y Toledo, 1999a; 1999b).
De los taxa arbóreos nativos de las zonas cafetaleras del centro de Veracruz se obtiene madera de buena calidad para los mercados locales o regionales; por ejemplo, del guanacaxtle, aguacate, liquidámbar, ciprés, nogal, fresno, y encinos blancos y rojos, cuyas propiedades son apreciadas para la fabricación de muebles, y con resistencia media para uso en la construcción. En los años recientes se han introducido especies con doble propósito (sombra y madera), algunas de ellas son Acrocarpus fraxinifolius Arn., Mimosa scabrella Benth. y Melia azedarach L., que también resultan de interés económico para los productores. En los cafetales rústicos existen, además de los árboles de sombra, otros de usos múltiples, que contribuyen con varios servicios ambientales (Soto et al., 1999; Beer et al., 2003; McDonald, 2003; Rojas et al., 2004; Soto et al., 2006; 2007).
Los sistemas tradicionales de café suelen tener un número menor de especies en el dosel, que por lo general cumplen con la función primordial de proporcionar sombra. Los árboles pueden ser comercializados como combustible o madera y, en otros casos, para obtener frutos comerciales. En la actualidad la investigación del café también está dirigida hacia las variedades tolerantes a enfermedades como la roya (Hemileia vastatrix Berk & Broome), mediante el desarrollo de híbridos F1 en algunos centros de investigación (Van der Vossen et al., 2015). Los sistemas agroforestales son diseñados para viabilidad dentro de la complejidad socioeconómica, político-cultural y geográfico-ecológica de una región (Álvarez, 2003).
Con base en lo anterior, los objetivos de este trabajo consistieron en documentar la existencia y las formas de utilización de la madera y los aportes económicos de especies arbóreas introducidas en fincas de café de sombra en el centro del estado de Veracruz.
Materiales y Métodos
La investigación se llevó a cabo en los cafetales del centro de Veracruz. Se seleccionó a cinco fincas para realizar el trabajo de campo por ser cooperantes y poseer un conocimiento amplio del sistema de producción de café. En la región de Huatusco se ubicaron cuatro (Finca Kassandra, Finca de Bernardi, Finca Ismael Gómez y Finca Genaro Morales); para el segundo sitio, Coatepec, se visitó la Finca La Herradura) (Cuadro 1).
Se aplicaron entrevistas semiestructuradas mediante un diálogo a los representantes de cada una de las fincas (Gueifus, 2002), complementadas con un recorrido por las parcelas; esto permitió reconocer las especies, así como evidenciar el conocimiento del productor sobre las mismas y del cultivo tradicional y comercial de café. Se abordaron los temas relacionados con el sistema de producción, la importancia de la sombra, la identificación de los árboles así como sus usos.
A partir de las entrevistas y de los recorridos de campo se identificaron las especies con características maderables reconocidas por los productores. Se describió la utilidad de cada una de ellas, y se registraron sus nombres científicos a partir de estudios previos en la región (Niembro et al., 2010). Los temas abordados fueron utilidad, manejo, importancia del árbol en el cafetal, origen, ventas, mercado de la madera, y competencia con el cafeto.
Resultados y Discusión
Tres fincas se consideran como cafetales de sombra tradicional, y dos con sombra comercial. Estas últimas son Kassandra y La Herradura, las cuales aportan un ingreso adicional para los propietarios.
El uso de diferentes taxa arbóreos dentro del cafetal es una práctica que los propietarios realizan desde hace mucho tiempo. Los motivos relacionados con la inclusión de un árbol son diversos; principalmente se buscan especies que se acoplen positivamente con el arbusto de café. Los árboles deben proporcionar una sombra ligera y un suministro continuo de hojarasca de fácil desintegración, que nutra el suelo del cafetalero; deben ser de raíces cortas y ligeras, que no interfieran con la raíz del cultivo principal, el café. Actualmente, los productores buscan árboles que generen beneficios económicos adicionales como los maderables, frutales, ornamentales y fijadores de nitrógeno, entre otros (Robledo, 2015) (cuadros 2 y 3).
Los datos derivados de la encuesta indican que la venta de café cereza genera ganancias anuales continuas, en contraste con la de subproductos como tablas, postes, moldes y frutos. Los entrevistados mencionaron que anticipaban que los ingresos por la madera serían esporádicos, es decir, es posible que se vendan pocos árboles al año, a quien pueda tener los medios para extraerlos e industrializarlos, ya que el cafeticultor no contempla estas tareas (cuadros 3 y 4).
FHE = Finca La Herradura; FKA = Finca Kassandra; FBE = Finca de Bernardi; FISM = Finca Ismael Morales; FGE= Finca Genaro Gómez
El manejo de las especies del cafetal es una actividad en la que el productor decide lo que siembra o elimina. Sus necesidades biológicas, económicas y culturales lo llevan a diseñar el cafetal con determinados árboles (Cruz, 2004; Martínez et al., 2004), de acuerdo a los elementos con los que cuenta. Es así como la diversidad en el cafetal depende del propósito del dueño de la finca; por ejemplo, vainillo, del género Inga, fue promovida por el Instituto Mexicano del Café (Inmecafé), ya que fija nitrógeno. El cedro rosado y el vainillo son susceptibles al ataque de insectos defoliadores, pero el daño no es mortal. Los entrevistados consideran que ambas especies son aptas para intercalar en el cafetal. Cabe agregar que la madera de cedro rosado tiene un buen mercado, motivo por el cual la Comisión Nacional Forestal de México (Conafor) lo promovió durante dos años.
El presente estudio evidencia un grupo selecto de especies presentes en los cafetales de la región de Coatepec y Huatusco. La principal es el cafeto, las otras son opciones que se pueden plantar dentro de su finca, que en cualquier momento las sustituyen por nuevas o recuperan otras que habían desechado. Entonces, es pertinente mencionar que las decisiones de los dueños de los cafetales están en constante dinamismo que hace inciertos determinados sistemas productivos, como son los sistemas agroforestales con especies maderables, frutales y ornamentales.
Con base en este dinamismo, cabe aceptar lo planteado por algunas de las investigaciones previas efectuadas por Dzib (2003), Beer et al. (2003), Rojas et al. (2004), y Jende y Jürgen (2006). Estos trabajos destacan que, entre los usos de las especies arbóreas utilizadas como sombra en las fincas cafetaleras, el maderable puede ser una buena alternativa para generar ingresos, cuando la producción de café no sea redituable o para tener flujo de efectivo entre cosechas. En relación a la edad de los cafetales, los hay de dos hasta 25 años, lo que es parte de la estrategia que tienen los productores para asegurar la cosecha de café todos los años.
Los usos principales para las diferentes especies (Cuadro 4) fueron la madera para construcciones rústicas, como tablas, postes, vigas, leña para la preparación de alimentos y para tostar el fruto de la nuez de macadamia (Finca Kassandra y La Herradura); el aporte de nitrógeno al suelo para nutrición del cafeto con especies como vainillo, cedro rosado, bracatinga y grevilia (Figura 1), principalmente, debido a la materia orgánica que generan en el suelo por la descomposición de las hojas. Aguilera (2009) identificó 31 especies, 28 árboles y 3 arbustos, los cuales se destinan a combustible (leña) en comunidades de Coatepec.
A) Aserrado de madera de Ixpepetl. B) Secado de la tabla obtenida. C) Acarreo de la tabla para construcciones rurales. D) Secado de la madera a la sombra.
En el Cuadro 4 se reúnen las especies con características maderables reconocidas por los productores. Existen otras regiones cafetaleras en las que también se han incorporado las especies arbóreas; así, en un sistema agroforestal en Chiapas, Soto (1999) registró más de 60 especies leñosas en el estrato arbóreo, que se aprovechan como alimento (49.1 %), leña (31.8 %), y construcción rural (10.4 %) y también otros usos como la fabricación de artesanías, cercos vivos, usos domésticos, resinas, colorantes, condimentos, cercos muertos, ornamentales y medicinales.
Se conocen los beneficios al suelo agrícola del cafeto por la acción de los árboles fijadores de la familia Fabaceae, que suministran cantidades de materia orgánica altas en nitrógeno, y, en consecuencia, mejoran las condiciones físicas, químicas y biológicas del sustrato, por efectos de la descomposición de las hojas que tiran (Khalajabadi, 2008; Youkhana e Idol, 2009).
En el Cuadro 5 se muestra la distribución de las especies en las diferentes fincas, entre las que destacan el vainillo y el cedro rosado como las de mayor presencia, pues se les registró en las cinco fincas estudiadas. Otros árboles como ixpepetl, macadamia, grevilia y los encinos, entre otros, en por lo menos dos de las fincas. Esto sugiere una alta importancia del estrato arbóreo como sombra de los cafetales así como la utilidad de las especies para los dueños del agrosistema (Robledo, 2015).
De acuerdo con Escamilla (2015), los sistemas de manejo tradicional constan del cultivo de café junto con diferentes especies, como son árboles, arbustos, hierbas las cuales aportan un subproducto más al propietario de la finca. En el caso del sistema de café especializado, la macadamia es un caso exitoso porque aporta un ingreso importante, relativo al ingreso por ventas de café. En un estudio llevado a cabo el Atzacan, Ver., Hernández et al. (2012) refieren que la tendencia de los productores de café es establecer plantas ornamentales en lugar de café pues les resulta más rentable. En la región estudiada sería la producción de café bajo sombra de macadamia, o de especies maderables la opción con mejores ingresos netos.
A partir de los datos obtenidos en los recorridos y entrevistas con los propietarios cafetaleros, se mencionaron diversos problemas sanitarios, como la barrenación de yemas en cedro rojo, lo que según los productores, ha limitado el desarrollo pleno de la especie. El ataque es generalizado, pero cuando afecta a la yema apical, su crecimiento queda amenazado. El causante de este daño es el barrenador del follaje (Hypsiphylla grandella Zeller, 1848) (Pineda, 2014).
El cedro rosado es susceptible de infestación por hormigas defoliadoras (Atta sp.) y termitas (Cryptotermes brevis Walker, 1853) y Nasutitermis corniger (Motshulsky)) (Cibrián et al., 1995); el vainillo, el chalahuite, y el jinicuil, las tres del género Inga, actualmente están siendo afectadas por especies del género Hemiceras, y también por plantas parásitas como el muerdágo (Viscum album L.) (Arguedas, 2008).
En el árbol de macadamia se han identificado brotes de hongos (Phytoptora sp.) que están afectando a plantaciones en etapa productiva, e incluso se han perdido ejemplares debido a este hongo causante del amarillamiento del follaje (ANACAFÉ, 2004). Entre las especies exóticas susceptibles a estos ataques, están el cedro rosado de la India (FAO, 2007), la macadamia y la grevilia originarias de Australia (Nath et al., 2011) y bracatinga de Brasil (Mello et al., 2012).
Conclusiones
El total de árboles reconocidos como los más importantes por parte de los productores fueron 18 especies, tanto locales como introducidas. Estos materiales son usados principalmente para sombra del cafeto, construcciones rústicas y leña. Dentro de las más utilizadas en el sistema agroforestal con café, se tienen las siguientes: cedro rosado, grevilia, duela, vainillo, encino, ixpepetl, macadamia y mango. Estas especies se continúan plantando, cosechando y reponiendo dentro de los cafetales debido a la estabilidad que dan al flujo de ingresos a mediano y largo plazo.
En la región de estudio se encontraron dos fincas con producción comercial de café bajo macadamia. En esta combinación se obtienen dos productos de alto valor, relativo al régimen de cultivo tradicional, representado en este estudio por tres otras fincas. En sistemas tradicionales como los estudiados aquí el principal ingreso es la venta de café cereza, y raramente por el comercio de frutos o madera. La importancia de sistemas tradicionales es que conservan una mayor riqueza en la composición florística de la sombra.