Introducción
Una de las principales limitantes para el estudio de la variabilidad del clima y de los cambios que están ocurriendo en el mismo es la escasez de registros climáticos instrumentales. Incluso en los países desarrollados, los registros climáticos confiables no se remontan a más de 100 años (Easterling et al., 1999). En México, existen amplias zonas geográficas sin datos meteorológicos y son muy pocas las estaciones con registros previos a 1940 (Florescano y Swam, 1995).
Una alternativa que subsana, parcialmente, esta deficiencia, la constituyen los registros climáticos naturales o “proxys” climáticos, tales como: capas de hielo, sedimentos marinos, polen y anillos de crecimiento de árboles. Estos últimos destacan por su mayor resolución temporal (de orden anual e incluso estacional). Mediante técnicas dendrocronológicas es posible reconstruir variables climáticas tanto de períodos anteriores a los registros climáticos disponibles, como también de zonas geográficas en las que no existen datos previos (Villanueva et al., 2000). Las principales especies usadas en Dendrocronología corresponden a géneros de pináceas (Pinus, Pseudotsuga, Abies, Picea, etcétera); la enorme riqueza de taxa de esta familia existentes en México contrasta con los escasos estudios dendroclimáticos que se han realizado en el país (Villanueva et al., 2000; Acosta-Hernández et. al., 2017).
La detección de especies con potencial dendroclimático permite la reconstrucción de factores climáticos del pasado, lo cual constituye una base para el estudio de la variabilidad del clima y para el discernimiento entre las variaciones naturales y los cambios en el clima relacionados con actividades humanas, así como para la predicción de cambio climático en el futuro (Fritts, 1976).
Por otra parte, el bosque templado, principal tipo de vegetación en el que se presentan las pináceas, es el más susceptible de desaparecer en México, ante un escenario de cambio climático (Villers-Ruiz y Trejo-Vázquez, 1997, 1998).
Dado el aprovechamiento selectivo de especies que se practica en estos bosques, las áreas naturales sin disturbio que podrían utilizarse para el monitoreo de cambios son raras, y, generalmente, poco accesibles (Lammertink et al., 1996). Sin embargo, el estudio de algunos taxa como Pinus lumholtzii B.L. Rob. & Fernald podría constituir una buena alternativa para los estudios dendroclimáticos. Este pino, conocido comúnmente como “pino triste” por su fisonomía característica, es cuasi endémica de la Sierra Madre Occidental, en donde ocupa sitios de suelo pobre y no tiene valor comercial (García y González, 1998).
Así, es de suponer que sus poblaciones estén menos alteradas por el impacto humano, en comparación con las especies de importancia económica. Además, debido al suelo pobre sobre el que comúnmente se desarrolla, el pino triste podría presentar mayor sensibilidad a factores ambientales como temperatura y precipitación. Debido a lo anterior, se considera que los estudios de los anillos de crecimiento con P. lumholtzii reflejarían mejor la relación con los factores naturales que los estudios con especies de importancia económica, en las que sus relaciones con los factores ambientales pudieran estar enmascaradas por el efecto del manejo forestal, incendios, así como por plagas y enfermedades, entre otros.
P. lumholtzii se ha utilizado en escasos estudios dendrocronológicos; González-Elizondo (2003) sugiere su posible potencial para registrar variaciones climáticas tanto de orden regional como local determinar que las cronologías del límite inferior de distribución eran más sensibles a las sequías que las del límite superior. Bickford et al. (2011) probaron la sensibilidad a la sequía del crecimiento radial de P. engelmannii Carrière y P. lumholtzii en un gradiente altitudinal en el Parque Nacional Basaseachi en Chihuahua, en un período de 60 años (1945-2004); González-Cásares et al. (2016) incluyeron una cronología corta (88 años) de pino triste, en una comparación de su potencial dendrocronológico con el de otras especies simpátricas de Pinus en el estado de Chihuahua; Irby et al. 2013 incluyen núcleos de crecimiento de P. lumholtzii para construir una cronología compuesta del Parque Nacional de Basaseachi; en este caso, se trata de una cronología de 225 años construida con base en muestras de tres especies: P. durangensis Martínez, P. lumholtzii y P. engelmannii colectadas en sitios climáticamente sensitivos.
Aunque P. lumholtzii ha sido objeto de diversas investigaciones dendrocronológicas, en ningún caso, se ha planteado la evaluación de su potencial contrastándolo con un taxon de probada utilidad dendrocronológica, como P. menziesii Douglas ex D. Don; por lo que, el objetivo del presente estudio fue evaluar el potencial dendroclimático de P. lumholtzii en el sur del estado de Durango, mediante el cumplimiento de las siguientes metas: 1) determinar el potencial de sincronización y fechado de sus anillos de crecimiento anual, 2) determinar su sensibilidad a factores ambientales, 3) determinar la asociación entre los índices de crecimiento radial anual del pino triste y diferentes factores climáticos, y 4) obtener modelos de regresión para reconstruir variables climáticas en función del crecimiento radial anual y comparar las reconstrucciones climáticas que se logren con aquéllas obtenidas mediante estudios similares con Pseudotsuga menziesii (Mirb.) Franco, en la misma región.
Se plantea la hipótesis de que debido al poco disturbio al que ha estado sujeta la especie, así como y por las condiciones morfológicas y edáficas del suelo donde se desarrolla, esta posee adecuado potencial dendrocronológico para reconstrucciones paleoclimáticas.
Materiales y Métodos
El trabajo de campo se realizó en la región sur del estado de Durango, la cual representa, en general, el área central de la distribución latitudinal de P. lumholtzii (Farjon, 2013). Se seleccionaron dos sitios adyacentes al camino de la ciudad de Durango al aserradero La Flor (LFA y LFB), y dos más sobre el camino de la cabecera municipal de El Mezquital al aserradero Los Charcos (MEA y MEB). Las poblaciones se ubican, respectivamente, en los límites altitudinales superior e inferior de la especie en cada transecto (Cuadro 1). La vegetación natural está dominada por P. lumholtzii, que comúnmente forma bosques abiertos en sitios con fuerte afloramiento de roca madre, o con pedregosidad superficial y escaso suelo, por lo regular ácido (García y González, 1998). En cada sitio se obtuvieron, al menos, dos muestras (virutas) de 40 árboles de P. lumholtzii elegidas por el método cuadrantes centrados en un punto (Cottam y Curtis, 1956), de diferentes diámetros representativos de las poblaciones.
Clave | Localidad | Coordenadas | Altitud (msnm) |
---|---|---|---|
LFB | Camino Durango-La Flor | 23°42’16” N, 104°44’20” O | 2 430 |
LFA | Camino Durango-La Flor | 23°37’41” N, 104°44’00” O | 2 700 |
MEB | Camino El Mezquital-Charcos | 23°22’42” N, 104°20’30” O | 2 400 |
MEA | Camino El Mezquital-Charcos | 23°16’53” y 104°20’46” O | 2 630 |
LFB = Aserradero La Flor B; LFA = Aserradero La Flor A; MEB = Aserradero Mezquital Charcos B; MEA = Aserradero Mezquital Charcos A.
A partir de técnicas tradicionales en dendrocronología para la preparación de las muestras y procesamiento de la información (Swetnam et al., 1985; Fritts y Swetnam, 1989) se construyeron cuatro cronologías de P. lumhotzii. El ancho total (madera temprana + madera tardía) de los anillos anuales, se midió con una precisión de 0.001 mm con un sistema de medición Velmex y software Medir (Krusic et al., 1996). Para el análisis de la calidad de los datos (fechado y medición) y de las muestras (sensibilidad media y presencia de outliers) se utilizó el programa COFECHA (Holmes, 1996). Después de analizar los resultados del programa COFECHA, se descartaron algunas series con problemas de fechado, debido a crecimiento irregular, pudriciones o fraccionamiento de los núcleos de crecimiento, con el fin de incluir solo aquellas con mayor sensibilidad y respuesta climática común.
Una vez verificada la calidad del fechado y de la medición, se procedió a usar el programa ARSTAN (Cook y Holmes, 1996), el cual genera cronologías normalizadas. Dicho programa estandariza cada serie individual y remueve la varianza debida a factores biológicos, como la edad y el crecimiento radial, así como la varianza por la productividad diferente entre micrositios y cambios en el ambiente de los árboles no relacionados con el clima (Fritts, 1976; Cook et al., 1991). El programa ARSTAN maximiza la varianza debida a factores ambientales que afectan a la población en conjunto (e.g. factores climáticos y atmosféricos).
Para remover la influencia de los procesos fisiológicos relacionados con la edad, y al mismo tiempo conservar las variaciones de baja frecuencia relacionadas, posiblemente, con tendencias climáticas, se eligió como primera estandarización ajustar una curva exponencial negativa o línea recta con pendiente positiva o negativa; posteriormente, una segunda estandarización al fijar una línea flexible que preservara 50 % de la varianza a una longitud de onda de 128 años, procedimiento conservador que remueve solamente las tendencias monotónicas (Cook y Peters, 1981). Enseguida se obtuvo, para cada serie individual, un índice de crecimiento por año, al dividir el valor real de ancho del anillo entre el valor correspondiente en la curva; de esta manera, si el crecimiento real es igual o excede el valor estimado, el índice generado será un valor igual o mayor a la unidad. Por último, se promediaron los índices anuales de las series individuales para producir la cronología correspondiente.
Para determinar la potencialidad dendroclimática relativa de las cronologías de pino triste, las estadísticas descriptivas obtenidas para las cronologías de cada uno de los cuatro sitios se compararon entre sí; así como, las cronologías obtenidas previamente para Pseudotsuga menziesii (Mirb.) Franco en la región (Stahle y Cleaveland, 1993; González-Elizondo, 2003). La respuesta de las cronologías al clima, se refleja, principalmente, en sus valores de sensibilidad media, desviación estándar, autocorrelación y relación signo-ruido (Fritts, 1976; Speer, 2010). Se considera que una cronología tiene buen potencial dendroclimático, si cuenta con las siguientes características: fuerte variación de alta frecuencia (alta sensibilidad media), desviación estándar alta, baja autocorrelación de primer orden y alta correlación entre series (Villanueva, 1995).
Se analizó la correlación entre las cuatro cronologías y entre los índices de crecimiento de cada una de ellas y los factores climáticos (precipitación). Mediante modelos de regresión se reconstruyó la precipitación promedio regional de noviembre a agosto para el periodo 1787-2001.
Análisis de la asociación entre los índices de crecimiento y el clima
La asociación entre la variabilidad del clima y la variabilidad en el crecimiento radial de P. lumholtzii en el área de estudio, se determinó a partir de los datos de precipitación de cuatro estaciones meteorológicas de la región, con más de 30 años de registros climatológicos (Cuadro 2).
Nombre | Período | Lat. N. | Long. O. | Elevación (m) | Clima 1 |
---|---|---|---|---|---|
Las Bayas | 1964-2001 | 23°30’ | 104°49’ | 1 840 | C(E)(w2) |
El Salto | 1940-2001 | 23°47’ | 105°22’ | 2 560 | C(E)(w2) |
Navíos | 1964-1999 | 23°54’ | 105°03’ | 2 492 | C(E)(w2) |
Otinapa | 1963-1999 | 24°03’ | 104°59’ | 2 400 | C(E)(w1) |
El factor climático y el periodo del año más importante para el crecimiento anual de P. lumholtzii en el área de estudio, se identificó con base en el valor r (producto momento de Pearson) y su probabilidad de que r = 0, entre los índices de crecimiento anual de las cronologías de la región y los datos mensuales y estacionales de precipitación total, temperatura media, temperatura máxima y temperatura mínima.
Dado que el crecimiento anual de los árboles es afectado por las condiciones climáticas tanto de la estación de crecimiento, como por las condiciones prevalecientes en los meses anteriores a ella, para los análisis de correlación, se consideraron 18 meses: los 12 meses del año actual de crecimiento y los meses previos al año de crecimiento (julio del año anterior a diciembre del año de crecimiento). Los datos de los meses individuales que se correlacionaron significativamente con el crecimiento, se combinaron (promedios en el caso de temperaturas y las sumas en el caso de precipitación) para obtener los datos climáticos mensuales y estacionales, los cuales, a su vez, se correlacionaron con los índices de crecimiento.
Para explorar la asociación entre los índices de crecimiento y los factores climáticos, se seleccionó el período de 1965 a 2001, ya que corresponde al período común de inicio de los registros meteorológicos en las diferentes estaciones.
Debido a lo reducido del período que cuenta con registros climáticos confiables, se descartó el proceso de verificación, que resulta deseable en este tipo de estudios. Para esto, se requeriría dividir la serie de datos climáticos en dos partes, lo cual resultaría en detrimento del número de observaciones para construir los modelos de predicción (Briffa et al., 1990). En su lugar, de manera exploratoria, se obtuvieron los coeficientes de correlación para diferentes períodos con el fin de tener una idea de la estabilidad de la asociación entre el crecimiento y el clima. Asimismo, con el fin de tener resultados comparables con los de estudios previos utilizando Pseudotsuga menziesii (Stahle y Cleaveland, 1993; Cleaveland et al., 2003), también se analizó la correlación crecimiento-clima para el período 1965-1993 usada en dichos estudios.
Con base en los resultados anteriores, se construyeron modelos de regresión lineal para reconstruir la precipitación regional en función de los índices de crecimiento.
Resultados y Discusión
Potencial de sincronización y fechado
El método de fechado de representaciones gráficas o skeleton plots (Stokes y Smiley, 1968) resultó de difícil aplicación en este estudio, debido a la gran cantidad de anillos falsos y perdidos detectados en las muestras de P. lumholtzii. Por lo tanto, para fechar los anillos de crecimiento de las muestras, se recurrió, de manera alternativa, al método visual de sincronización y se tomó como referencia anillos indicadores con el apoyo de cronologías de P. menziesii de la región, desarrolladas previamente (Stahle y Cleaveland, 1993; González-Elizondo, 2003). Lo anterior es común, y permite un rápido fechado cuando se tienen cronologías previas de la misma o de diferentes especies para la región.
La dificultad de sincronización, o fechado cruzado, es común en dendrocronología. Problemas similares se han detectado al estudiar otros taxa de pino en México, como Pinus lagunae (Passini) Passini, P. cembroides Zucc., P. edulis Engelm. (Díaz-Castro et al., 2001), y P. pinceana Gordon (Santillán-Hernández et al., 2010); así como P. hartwegii Lindl. (Villanueva et al., 2015), Juniperus monticola Martínez (Villanueva-Díaz et al., 2016), Taxodium mucronatum Ten. (Stahle et al., 2011), Prosopis spp. (Villalba et al., 2000), entre otras.
De un total de 415 muestras procesadas, se logró sincronizar y fechar 258 (62 %). Esta proporción es menor en las clases de mayor edad, lo cual indica que existe más dificultad para sincronizar y fechar las muestras provenientes de árboles viejos (Cuadro 3).
Revisadas (#) | Fechadas (#) | % | |
---|---|---|---|
Total de muestras | 415 | 258 | 62 |
Mayores de 50 años | 312 | 165 | 53 |
Mayores de 100 años | 180 | 74 | 41 |
Mayores de 150 años | 81 | 36 | 44 |
Mayores de 200 años | 29 | 9 | 31 |
El porcentaje de muestras sincronizadas y fechadas varía de 31 % (mayores de 200 años) a 62 % (de todas las edades). Cifras que son equiparables, e incluso superiores, a las citadas por Díaz-Castro et al. (2001) para Pinus lagunae, quienes señalan que solamente 25 % de sus muestras fueron datadas.
Características de las cronologías obtenidas
Se obtuvieron cuatro cronologías para P. lumholtzii del sur de Durango. Se colectó un total de 50 muestras superiores de 200 años (11 con más de 250 años). Sin embargo, el individuo más viejo fechado con precisión y considerado para la construcción de las cronologías fue de 216 años, colectado en el sitio LFA, en donde se localizó 50 % de los árboles con edad superior a 200 años. Las cronologías de los dos sitios de mayor altitud (LFA y MEA) tienen una longitud media mayor que los sitios del límite inferior de distribución (LFB y MEB).
En comparación con las cronologías de Pseudotsuga menziesii (González-Elizondo, 2003), especie reconocida como de excelente potencial dendrocronológico, las cuatro cronologías de P. lumholtzii revelan una sensibilidad media aceptable (0.247-0.379); una intercorrelación relativamente baja (0.538 - 0.666); y presentan una mayor proporción de segmentos poco correlacionados con la cronología maestra (Cuadro 4).
Parámetros estadísticos | MEA | MEB | LFA | LFB |
---|---|---|---|---|
Sensibilidad media | 0.2163 | 0.3049 | 0.2479 | 0.1627 |
Autocorrelación primer orden | 0.1366 | 0.1871 | 0.0553 | 0.3338 |
Correlación entre muestras | 0.396 | 0.448 | 0.302 | 0.286 |
Relación Señal- Ruido | 7.693 | 22.76 | 9.445 | 8.329 |
Varianza en el primer eigenvector (%) | 45.40 | 48.75 | 34.93 | 33.57 |
Desviación estándar del intervalo común | 0.192 | 0.286 | 0.201 | 0.189 |
Período | 1811-2002 | 1890-2002 | 1787-2002 | 1830-2001 |
Número de años/árboles/muestras | 192/33/39 | 113/38/39 | 216/42/48 | 172/35/39 |
Período común | 1910-1980 | 1970-2001 | 1920-1977 | 1922-1998 |
Número de años/árboles/muestras | 71/12/14 | 32/28/28 | 58/22/25 | 77/21/22 |
Cronologías de P. lumholtzii = MEA, MEB, LFA, LFB relacionadas en el Cuadro 1.
Las cuatro cronologías son superiores a 100 años, con un período común entre ellas que se extiende de 1890 a 2001. La cronología más extensa es la del sitio LFA (1787-2002) y la más corta del sitio MEB (1890-2002). La extensión de las cronologías resulta corta, si se compara con las de Pseudotsuga (Cleaveland et al., 2003) y de Taxodium mucronatum (Stahle et al., 2012); no obstante, se equipara con la registrada para pino triste por Bickford et al. (2011) y supera la edad indicada para Pinus cooperi C.E.Blanco (Cerano et al., 2012), P. pinceana (Santillán-Hernández et al., 2010) y Pinus lagunae (Díaz-Castro et al., 2001); así como la documentada para P. lumholtzii por González-Cásares et al. (2016). Adicionalmente, dado que la mayoría de los bosques antiguos han desaparecido de la región, como consecuencia de las extracciones forestales (Lammertink et al., 1996); los árboles de más de 250 años de P. lumholtzii constituyen una excelente alternativa para extender reconstrucciones dendroclimáticas, al menos de los últimos dos siglos.
Análisis del potencial dendroclimático de las cronologías obtenidas
Un análisis comparativo de los datos según la prueba de calidad del programa COFECHA, entre P. lumholtzii y P. menziessii, indica una alta cantidad de segmentos que pudieran señalar posibles errores de fechado en dos de las cronologías de pino triste, aunque, de hecho, fueron problemas de crecimiento en ciertas series de pino triste, lo cual también se refleja en la menor intercorrelación entre las series individuales que las componen, con repercusiones en la sensibilidad media de las mismas.
Análisis de la sensibilidad a factores ambientales de las cronologías
Con base en los parámetros estadísticos que reflejan respuesta a factores ambientales (sensibilidad media, autocorrelación, desviación estándar, relación signo-ruido), la cronología MEB muestra el mejor potencial dendroclimático seguida por la cronología LFA. Según los mismos parámetros, la LFB sería la de menor potencial (Cuadro 4).
La cronología MEB tuvo los valores más altos de sensibilidad media, desviación estándar, correlación entre muestras, relación señal-ruido y proporción de varianza en el primer eigenvector. Todos estos parámetros se relacionan con un alto potencial dendroclimático. Sin embargo, una limitante de esa cronología es su corta extensión y su relativa alta autocorrelación, aunque en términos prácticos es similar al de las otras series, lo cual indica efecto retardado de condiciones ambientales, tanto favorables como desfavorables que afectan el crecimiento en el siguiente año. Lo anterior enmascara el efecto del clima del año de crecimiento; sin embargo, dicho valor es comparativamente menor a cronologías de otras especies, que en ocasiones presentan hasta dos años de autocorrelación; problema que se elimina en la versión residual de la cronología, que involucra el uso de métodos autorregresivos y la generación de una media robusta (Cook et al. 1987).
Por el contrario, la cronología LFB se caracteriza por parámetros estadísticos que se relacionan con bajo potencial dendroclimático: valores más bajos de sensibilidad media, desviación estándar, correlación entre muestras, y proporción de varianza en el primer eigenvector. Su valor señal-ruido de esta cronología no parece diferir del registrado por las dos cronologías restantes: MEA y LFA. Estos valores indican una relativa mayor influencia de factores ambientales locales (no climáticos) sobre el crecimiento radial en los sitios de estudio, en comparación con el sitio MEB (con un valor de señal-ruido mucho mayor). El comportamiento de este parámetro; sin embargo, no es limitante para la obtención de información climática de ninguna de las cronologías, ya que el cociente fue positivo para todas ellas.
En suma, según los valores de los parámetros estadísticos relacionados con el potencial dendroclimático, las cronologías con más y con menor potencial, respectivamente, son MEB y LFB; mientras que los valores intermedios de las dos restantes: MEA y LFA parecen indicar potencial dendroclimático intermedio.
Por otra parte, el análisis comparativo de los valores de los parámetros estadísticos relacionados con potencial dendroclimático entre las cuatro cronologías de P. lumholtzii y las cinco de P. menziesii disponibles para la región, sugiere un buen potencial dendroclimático para P. lumholtzii. La cantidad de cronologías documentadas hasta la fecha del estudio, para los dos taxa considerados en la región (5 y 4 respectivamente), no permitió una comparación estadística de los valores de los parámetros en cuestión; sin embargo, su análisis visual sugiere: 1) los de sensibilidad media y de desviación estándar de las cronologías de P. lumholtzii son en términos generales menores que los de P. menziesii, aunque algunas cronologías de P. lumholtzii alcanzan los valores promedio registrados para P. menziesii de estos parámetros. Es decir, en general P. lumholtzii evidencia menor sensibilidad que Pseudotsuga; sin embargo, algunas cronologías de pino son tan sensibles como las cronologías promedio de Pseudotsuga. Y 2) Las cronologías de P. lumholtzii alcanzan valores tan altos como los de P. menziesii en lo que se refiere a correlación entre muestras y entre árboles, relación señal-ruido y proporción de varianza explicada por el primer eigenvector. Lo anterior, significa, que en general, las cronologías de P. lumholtzii poseen una fuerte señal común, en consecuencia, un buen potencial para reconstrucciones climáticas.
Correlación entre cronologías
Respecto a la asociación entre cronologías, el análisis de correlación del período común 1890-2001 (112 años) entre las cuatro cronologías de pino triste y las cinco cronologías previas de P. menziesii (Cuadro 5), indica que todas se correlacionan de manera significativa; que coincide con lo registrado por González-Cásares et al. (2016) quienes determinaron que la cronología de P. lumholtzii se correlaciona significativamente con las de Pinus arizonica Engelm., P. durangensis Martínez, P. engelmannii Carrière y P. leiophylla Schiede ex Schltdl. & Cham. para el período común de 1970 a 2015.
MEA | MEB | LFA | LFB | BAY | BAN | TEU | SAL | BAR | |
---|---|---|---|---|---|---|---|---|---|
MEA | 0.71 | 0.82 | 0.59 | 0.79 | 0.70 | 0.67 | 0.49 | 0.52 | |
MEB | 0.71 | 0.65 | 0.53 | 0.59 | 0.57 | 0.75 | 0.38 | 0.49 | |
LFA | 0.82 | 0.65 | 0.77 | 0.78 | 0.71 | 0.72 | 0.54 | 0.55 | |
LFB | 0.59 | 0.53 | 0.77 | 0.51 | 0.57 | 0.66 | 0.49 | 0.54 | |
BAY | 0.79 | 0.59 | 0.78 | 0.51 | 0.68 | 0.55 | 0.48 | 0.45 | |
BAN | 0.70 | 0.57 | 0.71 | 0.57 | 0.68 | 0.72 | 0.29 | 0.67 | |
TEU | 0.67 | 0.75 | 0.72 | 0.66 | 0.55 | 0.72 | 0.33 | 0.63 | |
SAL | 0.49 | 0.38 | 0.54 | 0.49 | 0.48 | 0.29 | 0.33 | 0.28 | |
BAR | 0.52 | 0.49 | 0.55 | 0.54 | 0.45 | 0.67 | 0.63 | 0.28 |
Cronologías de Pinus lumholtzii: MEA, MEB, LFA y LFB; cronologías de Pseudotsuga menziesii (BAY, BAN, TEU, SAL y BAR).
Las cronologías que mejor se correlacionan entre sí son las correspondientes a las dos poblaciones de P. lumholtzii del límite superior de distribución (LFA y MEA). También son las que muestran mayor correlación con el resto, tanto de pino como de abeto. La cronología menos correlacionada con el resto es la de P. menziesii proveniente de la región de El Salto (SAL). Cabe destacar que esta muestra coeficientes de correlación más bajos con el resto de las cronologías de Pseudotsuga, que con las de pino triste. La relativamente alta correlación entre cronologías sugiere respuestas similares a factores ambientales que afectan a nivel regional. Asimismo, permite la construcción de cronologías regionales o compuestas (combinación de dos o más cronologías de sitio) que podrían reflejar mejor la respuesta a factores ambientales de influencia regional.
Correlación con factores climáticos
Las correlaciones más altas entre los índices de crecimiento de cada una de las cuatro cronologías y la lluvia total de los meses individuales corresponden a los meses de noviembre del año previo a mayo del año actual de crecimiento. La lluvia del mes de agosto del año de crecimiento también presenta correlaciones altas y significativas con los índices de crecimiento de las cuatro cronologías (Figura 1).
La lluvia total estacional de diferentes combinaciones de meses presenta correlaciones más altas que la de los meses individuales. Por ejemplo, mientras que el coeficiente de correlación más alto con la lluvia mensual tiene un valor de 0.56 (cronología MEA, mes de marzo), la precipitación total del período noviembre a mayo, así como la de noviembre a agosto tiene de correlación con los índices de crecimiento de P. lumholtzii hasta de 0.76 (período 1965-2001). Las cuatro cronologías siguen un mismo patrón de asociación con la precipitación; la precipitación de noviembre a octubre, de noviembre a agosto y de noviembre a mayo la que explica mejor el crecimiento (Cuadro 6).
Periodo | Años | MEB | LFA | LFB | MEA |
---|---|---|---|---|---|
1965-2001 | 0.66 | 0.67 | 0.58 | 0.62 | |
1965-1982 | 0.94 | 0.86 | 0.77 | 0.84 | |
Nov-Oct | 1983-2001 | 0.49 | 0.54 | 0.49 | 0.45 |
1965-1993 | 0.85 | 0.73 | 0.52 | 0.75 | |
1965-2001 | 0.69 | 0.76 | 0.63 | 0.69 | |
1965-1982 | 0.87 | 0.91 | 0.76 | 0.85 | |
Nov-Ago | 1983-2001 | 0.56 | 0.68 | 0.63 | 0.54 |
1965-1993 | 0.82 | 0.8 | 0.59 | 0.77 | |
1965-2001 | 0.65 | 0.76 | 0.55 | 0.71 | |
1965-1982 | 0.83 | 0.89 | 0.69 | 0.83 | |
Nov-May | 1983-2001 | 0.58 | 0.76 | 0.59 | 0.68 |
1965-1993 | 0.69 | 0.75 | 0.48 | 0.72 |
1 = Los análisis de correlación se computaron considerando diferentes períodos de registros climáticos comprendidos entre 1965 y 2001.
Los resultados obtenidos en los sitios de estudio coinciden parcialmente con reportes previos para Pseudotsuga en la región (Stahle y Cleaveland, 1993; Cleaveland et al., 2003; González-Elizondo, 2003; González-Elizondo et al., 2005); mientras el crecimiento anual de Pseudotsuga se asocia mejor con la precipitación de invierno-primavera, el crecimiento de P. lumholtzii parece estar determinado por la lluvia de todo un año (noviembre de un año a octubre del siguiente). Cabe señalar, sin embargo, que este patrón es dinámico pues, como se aprecia en el Cuadro 6, la correlación crecimiento-clima varía en el tiempo. Esta diferencia resulta muy evidente al comparar los coeficientes de correlación entre los índices de crecimiento y el clima de los períodos 1965-1982 y 1983-2001 que parece indicar que el crecimiento radial de P. lumholtzii está mucho más determinado por la lluvia en el primer período que en el segundo. Adicionalmente, parece haber habido un cambio en la estación de lluvia que afecta más el crecimiento, ya que para el período 1983-2001 las correlaciones más altas con la precipitación se detectaron con períodos de lluvia diferentes de los mostrados en el Cuadro 6 (p. ej. enero-marzo y febrero-mayo). Esta circunstancia es de gran importancia para la reconstrucción climática mediante modelos de regresión, ya que la precipitación reconstruida coincidirá más, o menos con la real de acuerdo al período seleccionado para la construcción del modelo.
La correlación comparativa de los índices de crecimiento de cada una de las cuatro cronologías de pino triste con la precipitación coincide con los parámetros estadísticos de las mismas (Cuadro 4). La cronología mejor correlacionada con la precipitación resultó ser MEB, la cual también es la que tiene los mejores parámetros estadísticos relacionados con potencial dendroclimático. Mientras que, la cronología menos correlacionada con la precipitación fue LFB, que a su vez registra los valores de parámetros estadísticos más adversos.
Reconstrucción de la precipitación
Con el fin de obtener resultados comparables con estudios previos en la región, la precipitación se reconstruyó mediante modelos de regresión, a partir de los datos instrumentales de 1965 a 1993 de la precipitación promedio regional de noviembre del año anterior a la estación de crecimiento, a agosto del año de crecimiento.
La precipitación de noviembre a agosto explica hasta 68 % de la varianza en los índices de crecimiento tanto de P. menziesii (especie con potencial dendroclimático altamente reconocido), como en los de P. lumholtzii. (Cuadro 7). La asociación existente entre las reconstrucciones de la precipitación con ambas especies es notable, aunque existen dos períodos cortos de franca discrepancia, alrededor de 1790 y alrededor de 1840 (Figura 2).
Cronología | r | r 2 | Modelo 1 |
---|---|---|---|
BAY (Pseudotsuga menziesii) | 0.82 | 0.68 | Y i = 101.85 + (624.94)X i |
LFA (Pinus lumholtzii) | 0.80 | 0.63 | Y i = -32.41 + (705.61) X i |
MEB (Pinus lumholtzii) | 0.82 | 0.68 | Y i = 166.93 + (516.33) X i |
1 = Modelos para la reconstrucción de la precipitación regional (noviembre a agosto), en donde Y i es el valor reconstruido para el año i, y X i es el índice de crecimiento de la cronología para el año i.
Conclusiones
Los resultados de este estudio indican que Pinus lumholtzii tiene excelente potencial dendroclimático ya que: 1) fue posible fechar 40 % de las muestras colectadas, lo cual indica un buen potencial de sincronización y fechado (algunas referencias bibliográficas citan 25 % para especies consideradas con buen potencial); 2) las cronologías de Pinus lumholtzii presentan parámetros estadísticos relacionados con la sensibilidad a factores ambientales, si bien en general menos favorables que los de las cronologías de Pseudotsuga menziesii, si equiparables con los mismos; 3) las cronologías de Pinus lumholtzii tienen correlaciones altas y significativas entre sí, y las de Pseudotsuga menziesii de la región. Lo anterior es reflejo en el crecimiento de respuestas a factores ambientales de influencia regional; 4) la correlación entre los índices de crecimiento de Pinus lumholtzii y la precipitación regional fue estadísticamente significativa e incluso más alta que la mostrada por Pseudotsuga menziesii; y 5) la reconstrucción de lluvia lograda a partir de los índices de crecimiento de Pinus lumholtzii, se correlaciona significativamente con la reconstrucción de lluvia lograda para el mismo período con los índices de crecimiento de Pseudotsuga menziesii.
Por lo tanto, la construcción de una red de cronologías de crecimiento a través de su área de distribución en la Sierra Madre Occidental sería de gran utilidad; tanto para el estudio del clima (variabilidad y cambio), como para el monitoreo de cambios en su distribución geográfica y en sus patrones de crecimiento que puedan estar relacionados con cambio climático.