Introducción
México ocupa el segundo lugar en el cultivo de chile verde, con 8 % de la producción mundial (FAOSTAT, 2009). En el país, el chile es uno de los cultivos más importantes, por su elevada participación en el valor de la producción agrícola regional, por la generación de ingresos y de empleos en las zonas de producción chilera. En la actualidad es el producto hortícola más relevante del país, con una superficie cultivada de casi 150 mil hectáreas, una producción superior al millón y medio de toneladas al año, y un valor promedio, en el periodo 93- 2002, de 1 387 823 854 pesos Mx (Sagarpa, 2007).
El género Capsicum, además de su valor cultural en el México prehispánico tiene un rol socioeconómico en el norte del país, en donde 15 % de las comunidades rurales se dedican a la recolección de chile piquín, actividad que genera 60 % de sus ingresos (Medina et al., 2007).
El chile piquín, es una planta silvestre, que crece en diferentes ecosistemas del noreste de México, principalmente, en el Matorral Tamaulipeco, y representa un recurso forestal no maderable muy relevante, tanto ecológica, como socioeconómicamente.
La población muestra una gran preferencia por el chile piquín, en comparación con el serrano o jalapeño. En el norte de México, más de 50 % de los consumidores estaban dispuestos a pagar desde $51.00 (pesos mexicanos) hasta $500.00 por un kilo del fruto fresco, por lo que es de 40 hasta 100 veces más caro que el jalapeño y el serrano. Su gran aceptación indica su alto potencial en el mercado (Villalón-Mendoza et al., 2014).
El silicio es más conocido por su rol en los componentes electrónicos; sin embargo, se ha demostrado que a pesar de no ser un elemento esencial para la planta, tiene cualidades que ayudan en el desarrollo y rendimiento de algunas especies como lo señala Corzo (2013), quien realizó la fertilización con silicio en palmas aceiteras y obtuvo un aumento en el número de hojas verdes y el crecimiento fue mayor a través del año, en comparación con las palmas que no fueron fertilizadas.
Este trabajo tuvo como objetivo conocer los efectos del dióxido de silicio sobre la calidad de planta del chile piquín producida bajo condiciones de invernadero.
Materiales y Métodos
El experimento se llevó a cabo de enero-mayo del 2017 en las instalaciones del vivero forestal de la Facultad de Ciencias Forestales de la Universidad Autónoma de Nuevo León, ubicado en las coordenadas 24°47.917´ latitud norte y 99°32.508´ longitud oeste, a una distancia aproximada de 8 km al sur de la zona centro del municipio Linares, Nuevo León, México.
Se evaluaron tres tratamientos de fertilización y un testigo, con cuatro repeticiones de 100 plantas cada una, para un total de 400 plántulas por tratamiento (Villalón-Mendoza et al., 2015). Se registraron las variables de altura y número de hojas.
Se utilizaron plántulas de Capsicum annuum L. var. glabriusculum, las cuales fueron germinadas 30 días antes del experimento en un almácigo con 5 000 ppm de ácido giberélico, en peat most (70 % + perlita 20 % + arena de río 10 %), en charolas de germinación de plástico de 128 cavidades de 2 cm × 2 cm, por 5 cm de altura, en la zona del vivero forestal. Posteriormente, las plantas se trasplantaron a contenedores de bolsa de 350 cm3. El sustrato utilizado fue una mezcla compuesta por 50 % suelo, 30 % peat most y 20 % perlita.
Se registraron datos de altura, número de hojas, peso seco y peso fresco en el estado inicial de las plantas para compararlas con los mismos datos al final del experimento.
Los tratamientos fueron cuatro: 1) planta testigo; 2) fertilización con dióxido de silicio, a razón de 20 g L-1 de agua; 3) lombricomposta (lixiviado de lombricomposta) en una proporción de 20 cm3 L-1 de agua; y 4) mezcla del dióxido de silicio (20 g L-1 de agua) y lombricomposta (20 cm3 L-1 de agua). Al respecto, esta última tiene una buena función como fertilizante de chile piquín (Malacara et al., 2016).
La fertilización fue foliar, y se realizó justo después del trasplante. Posteriormente, se aplicó cada 10 días, hasta el 14 de mayo. Las concentraciones de dióxido de silicio, marca Agronil®, fueron a razón de 19 gramos por cada litro de agua, que se suministró manualmente, con aspersores. Las mediciones y registro de datos fueron con una periodicidad de 15 días, y se capturaron en una base de datos para su análisis posterior, la cual se integró con la información de 20 plantas elegidas al azar por cada tratamiento.Posteriormente, se analizaron mediante el Índice de Calidad de Dickson:
Resultados y Discusión
En la Figura 1, se muestran las diferencias en altura entre tratamientos. Las plantas en las que se usó la lombricomposta tuvieron un mayor estímulo en el crecimiento, con una media de 14 cm; seguido por el tratamiento de dióxido de silicio con un promedio de 12.28 cm. En el testigo se presentó una altura promedio de 11.25 cm y con dióxido de silicio más la lombricomposta fue de 11 cm, con el valor más bajo. Los resultados coinciden con los de Malacara et al. (2016) para la fertilización de plántulas de chile silvestre, quienes señalan que la lombricomposta fue de los mejores tratamientos, e igual al fertilizante mineral de liberación lenta.
En el presente trabajo la altura de la planta registró un aumento exponencial del crecimiento y en el número de hojas, en el mes de abril; esto se debió, principalmente, al cambio de las condiciones climáticas propias de la región en primavera; además, las precipitaciones que ocurrieron durante esas fechas (Figura 1). Medina et al. (2003) en una prueba sobre 10 recolectas de chile piquín procedentes del noreste de México, observaron el mismo comportamiento en sus tratamientos.
Índice de calidad de planta
Los resultados del índice de calidad de planta se presentan en la Figura 2, donde se muestra que los tratamientos con un mejor desempeño fueron el de dióxido de silicio y la lombricomposta. A diferencia del testigo, la combinación dióxido de silicio con la lombricomposta alcanzó una media de 0.12; sin embargo, el intervalo de distribución de los datos fue muy amplio, igual al testigo. Por lo que se debería dar continuidad a este tipo de investigaciones en las que se evalúa el comportamiento de la planta trasplantada en campo.
Bañuelos et al. (2008) y Dickson et al. (1960) opinan que el Índice de Dickson es una de las variables más importantes en los resultados de pruebas sobre manejo de la producción de planta en vivero. Por lo anterior, se considera que utilizar este índice para medir el efecto del dióxido de silicio como estimulante es adecuado para estimar la calidad en la producción en vivero de planta de chile silvestre, que igualó a la planta obtenida con fertilizante orgánico (lombricomposta) y superó al tratamiento testigo.
Respecto al conocimiento del dióxido de silicio como fertilizante aún se tienen huecos, debido a que se ignoran los puntos máximos de asimilación o toxicidad del silicio. Sin embargo, los resultados en la presente investigación fueron similares a los citados en la literatura (Feng y Yamaji, 2006, FAO, 2009, Corzo, 2013). Aunque no fueron fácilmente comparables, ya que los efectos del dióxido de silicio en la calidad de planta en la mayoría de las investigaciones, no se considera, sino que por lo general se registra el rendimiento de la planta. Feng y Yamaji (2006) en arroz documentan incrementos superiores en la producción de planta para ser trasplantada, al aplicar dosis similares de dióxido de silicio, lo anterior coincide con registrado en el presente estudio, en el que se observó un mayor incremento inicial en la altura de las plantas del chile piquín, factor muy importante para trasplantarlas más rápido, y con ello reducir el riesgo de ataque por hongos, como el damping off. Asimismo, coinciden con lo citado por Corzo (2013), para la palma de aceite fertilizada con dióxido de silicio, cuya altura a lo largo de un año fue mayor.
En la Cuadro 1, se resumen los estadísticos para todas las variables medidas. Se aprecia que solamente se tuvieron diferencias en el índice de calidad (Índice de Dickson, p=0.03053); en cambio, la longitud de raíz, altura final de la planta, diámetro de cuello de la planta, peso seco de la raíz, peso aéreo, área foliar, peso verde de la raíz y peso verde aéreo fueron iguales en todos los tratamientos.
Variable | SC efecto | Gl efecto | CM efecto | SC Error | Gl Error | CM Error | F cal | p |
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Índice de Dickson | 0.024083 | 3 | 0.008028 | 0.023048 | 12 | 0.001921 | 4.179546 | 0.03053* |
Longitud de raíz | 82.41533 | 3 | 27.47178 | 633.3347 | 12 | 52.77789 | 0.520517 | 0.676170 |
Altura de planta | 59.17221 | 3 | 19.72407 | 478.8422 | 12 | 39.90351 | 0.494294 | 0.692945 |
Diámetro a la base del cuello | 0.137500 | 3 | 0.045833 | 2.300000 | 12 | 0.191667 | 0.239130 | 0.867382 |
Peso seco de la raíz | 0.133033 | 3 | 0.044344 | 0.465142 | 12 | 0.038762 | 1.144024 | 0.370914 |
Peso seco aéreo | 0.201503 | 3 | 0.067168 | 0.468297 | 12 | 0.039025 | 1.721160 | 0.215687 |
Área foliar | 5.466325 | 3 | 1.822108 | 31.12768 | 12 | 2.593973 | 0.702439 | 0.568564 |
Peso verde de la raíz | 2.705974 | 3 | 0.901991 | 3.351620 | 12 | 0.279302 | 3.229452 | 0.060885* |
Peso verde aéreo | 0.766678 | 3 | 0.255559 | 2.016522 | 12 | 0.168043 | 1.520794 | 0.259509 |
*Diferencia estadística observada.
Es importante señalar que aún falta conocer los valores máximos y mínimos de absorción del silicio en las plantas del chile piquín, así como determinar su dosis óptima (Feng y Yamaji, 2006).
Conclusiones
El dioxido de silicio tiene un efecto positivo sobre el crecimiento y calidad de las plantas de chile piquín (Capsicum annuum L. var. glabriusculum), lo que resulta en una calidad de planta superior y un mayor crecimiento; por lo tanto, es una alternativa viable para la fertilización del chile piquín.