Introducción
Pinus patula Schltdl. & Cham. es una especie endémica del centro de México (Perry, 1991; Farjon y Styles, 1997). Posee atributos que la han convertido en una de las más importantes en este país por su alta productividad y abundancia en los bosques (Dvorak, 2002; Rivera-Rodríguez et al., 2016). Además, sus árboles son de rápido crecimiento, buena poda natural y madera de alta calidad (Velázquez et al., 2004).
Recientemente, los investigadores forestales en México han mostrado interés por desarrollar programas de mejoramiento genético a partir de progenitores seleccionados (Camcore, 2008) mediante injertos como método de propagación clonal. La clonación de árboles forestales por este conducto permite multiplicar genotipos de árboles maduros con características de interés económico y ecológico, como parte del mejoramiento genético forestal (Wang, 2011; Vargas-Hernández y Vargas-Abonce, 2016; Pérez-Luna et al., 2020).
La púa y el patrón o portainjerto constituyen la planta compuesta, y unidos forman una planta nueva con genotipos distintos; en la cual, la púa, el brote o la yema donada por el árbol tiene características genéticas deseadas y constituye el componente de la parte superior del injerto, mientras que el patrón o portainjerto es la parte inferior de la planta que proporciona el sistema radical, además de agua y nutrimentos para el desarrollo del injerto (Wright, 1976; Mudge et al., 2009; Ranjith e Ilango, 2017; Kita et al., 2018). Una de las técnicas más utilizadas para este procedimiento en especies de coníferas es el injerto de hendidura terminal, también conocida como injerto terminal (Muñoz et al., 2013).
El éxito de la injertación depende de los factores que la condicionan, entre ellos el tipo y la técnica de injertación, la compatibilidad entre púa y portainjerto, la calidad y origen del portainjerto, el vigor y origen de la púa, la posición de la púa en la copa de los árboles donantes, la época de injertación, la experiencia del injertador, las características genéticas, taxonómicas y anatómicas del patrón y la púa, la conexión del tejido celular entre el patrón y la púa, y la presencia o ausencia de hormonas reguladoras del crecimiento (Villaseñor y Carrera, 1980; Moore, 1984; Jayawickrama et al., 1991; Lott et al., 2003; Valdés et al., 2003; Pina y Errea, 2005; Hibbert-Frey et al., 2011; Darikova et al., 2013; Muñoz et al., 2013; Goldschmidt, 2014; Pérez-Luna et al., 2019; Pérez-Luna et al., 2020).
Para someter plantas a un ciclo de injertación es necesario producir portainjertos de alta calidad; sin embargo, existen pocos estudios sobre este tipo de técnicas con especies de pino; lo que deja desatendida esa actividad, pese a la importancia que tiene el portainjerto en el prendimiento y crecimiento del injerto (Hibbert-Frey et al., 2010; Darikova et al., 2013; Kita et al., 2018).
La amplia literatura sobre el tema revela que el patrón tiene efectos sobre múltiples características de la púa; por ejemplo, el prendimiento, desarrollo, vigor, fructificación y hábito de crecimiento (Jayawickrama et al., 1991; Verdugo-Vásquez et al., 2021). Sin embargo, la mayoría de los estudios analizan los efectos de características genéticas del patrón y son muy escasos los que abordan aspectos de su manejo (Copes, 1980; Barrera-Ramírez et al., 2021). No obstante, existe evidencia de que el vigor del patrón se relaciona con el comportamiento futuro de la planta injertada y que prácticas de manejo del patrón que influyen en su vigor, probablemente afecten el prendimiento del injerto y el desempeño de la planta injertada.
Así, el objetivo del presente estudio fue evaluar el prendimiento de injertos y el crecimiento de planta injertada o planta compuesta de Pinus patula en función de factores asociados, tanto al patrón como a la planta injertada; para ello se probaron tipos de envase, niveles de fertilización y de riego. Se plantea como hipótesis nula que los factores probados no afectan ni el prendimiento, ni la morfología de la planta compuesta.
Materiales y Métodos
Área de estudio y procedencia de púas
Se utilizaron púas de seis árboles de nueve años con diámetro y altura promedio de 20.61 cm y 16.25 m, respectivamente. Los árboles provenían de una plantación forestal que se estableció en agosto de 2011 en el predio Casa Redonda del ejido Palo Bendito, municipio Huayacocotla, en el estado de Veracruz, México; ubicado entre los 20°27’22” N y 98°29’00” O, a una altitud de 2 460 m.
La selección de los árboles se basó, en esencia, en el estado fenológico de los brotes, que los árboles estuvieran libres de plagas y enfermedades aparentes, y que mostraran buenas características fenotípicas como autopoda, rectitud del fuste y ausencia de bifurcaciones, además de diámetro sobresaliente (dominancia sociológica). Los brotes recolectados el 14 de enero de 2021 aún permanecían en etapa de latencia, con una longitud promedio de 6 cm.
Los brotes se recolectaron de la parte media externa de la copa, donde se presenta el crecimiento vegetativo reciente; se agruparon para después guardarlos en bolsas rotuladas con el número de árbol y se almacenaron en una hielera que contenía latas con agua congelada, se cubrieron con un trapo húmedo para mantenerlos a una temperatura baja que evitara el estrés y la pérdida de turgencia. Los brotes fueron injertados 24 horas después del corte.
Origen y preparación de los portainjertos
Se trabajó con patrones de planta de P. patula de nueve meses de edad, 7.1 mm de diámetro basal y 56.3 cm de altura, procedentes del Vivero Forestal Pueblo Nuevo, ubicado en la comunidad Peñuelas Pueblo Nuevo, municipio Chignahuapan, en el estado de Puebla (19°57’36” N y 98°06’26.20” O, a 2 680 msnm).
La semilla provino de un huerto semillero localizado en las inmediaciones del propio vivero. Las plantas se produjeron en charolas de poliestireno con 77 cavidades de 170 cm3 bajo condiciones de malla sombra a 50 %. Los ejemplares se cultivaron en una mezcla de sustrato de aserrín, turba de musgo o peat moss, perlita (Multiperl ®) y vermiculita (Agrolita®) en proporción 70:10:10:10 (vol:vol). El manejo nutrimental consistió en el uso de Osmocote ® 18-06-12, en dosis de 7 g L-1, además de Micromax® a razón de 200 g m-3.
Un mes antes de someter las plantas a injertación, se trasplantaron a dos tipos de contenedores: macetas de 1.9 L y tubetes de 310 cm3. El sustrato consistió en una mezcla homogénea de peat moss, PRO-MIX FLX®, perlita y vermiculita en una proporción 6:3:1, respectivamente. A la mitad de las plantas patrón de cada tipo de contenedor (30 plantas) se les agregó 2 g L-1 de Osmocote Scotts ® 14-14-14, de 8 meses de liberación (fertilización ligera), y a la otra mitad (30 plantas), 7 g L-1 del mismo material. A este segundo grupo, se le adicionó una solución nutritiva cada 15 días (fertilización pesada) (Landis et al., 1989) hasta el final del período experimental para asegurar un abasto nutrimental suficiente (fertilización completa). La mencionada solución nutritiva contiene todos los macros y micronutrimentos, esta se conformó mediante el uso de materiales fertilizantes solubles disponibles en la región (Cuadro 1). El riego se aplicó cada tercer día; un grupo de 60 plantas se regó a 100 % de saturación y otro solo a 40 % de saturación.
Nutrimento mineral |
Concentración (ppm) |
Material fertilizante utilizado |
---|---|---|
Macronutrimento | ||
N | 50 | Urea |
P | 60 | Ácido fosfórico |
K | 150 | Sulfato de potasio |
Ca | 80 | Sagaquel Ca® |
Mg | 40 | Sagaquel Mg® |
S | 60 | Sulfato de potasio + sulfato de cobre |
Micronutrimento | ||
Fe | 4 | Sagaquel Fe® |
Mn | 0.8 | Sagaquel Mn® |
Zn | 0.32 | Sagaquel Zn® |
Cu | 0.15 | Sulfato de cobre |
B | 0.5 | Nutriboro® |
Procedimiento de injertación
La injertación se realizó durante la segunda semana del mes de enero de 2021 en las instalaciones del Vivero Forestal del Campus Montecillo, Colegio de Postgraduados, Texcoco, Estado de México (19°27’46.8” N, 98°54’23” O; 2 240 msnm). La técnica de injertado implementada en el experimento fue la de fisura terminal descrita por Muñoz et al. (2011 y 2013), misma que ha dado mejores resultados que otras técnicas en P. patula (González-Jiménez et al., 2022).
Previo a la injertación, las púas se lavaron durante tres tiempos: 1) inmersión en agua con solución preparada de jabón líquido comercial y cloro diluido al 1 % y se agitaron manualmente durante 5 minutos para asegurar la eliminación de polvo, resina y organismos que pudieran estar sobre su superficie; 2) enjuague con agua corriente y nuevamente se sumergieron en una segunda solución preparada con Captan® 1.5 g L-1, durante 15 minutos para prevenir y evitar problemas fitosanitarios posteriores; y 3) se enjuagaron con agua corriente y se depositaron en una hielera para mantener los brotes frescos y turgentes antes de injertar púa por púa.
La técnica de injerto terminal consistió en hacer un corte transversal en la planta patrón, a 15 cm de altura, después de eliminar las acículas o fascículos presentes 3 cm abajo de la altura del corte. Posteriormente, se hizo un corte longitudinal de 3 a 5 cm justo en el centro del tallo del patrón, para que en esta hendidura se insertara la púa, a la que previamente se le realizaron dos cortes diagonales en lados opuestos de su base (del tamaño de la hendidura del patrón), con ello se dejó la púa en forma de “v”.
La púa se insertó en la hendidura de la planta patrón, de tal manera que el cambium de ambos coincidiese. Una vez realizada la unión, se fijó con cinta Parafilm® en toda la herida para evitar problemas fitosanitarios en el área del injerto o la deshidratación de los tejidos del punto de unión. Finalmente, se colocó una bolsa de plástico transparente (30-40 días) que cubrió la totalidad de la púa, incluyendo la atadura de Parafilm®, para crear una atmósfera de humedad y temperatura adecuadas para el prendimiento. La bolsa se retiró gradualmente hasta lograr un injerto “prendido” y adaptado a las condiciones del invernadero. Una vez terminado el proceso de injertación, las plantas injertadas se acomodaron en un espacio dentro del invernadero de manera completamente aleatoria y se implementaron las actividades complementarias de riego y fertilización de acuerdo con los tratamientos correspondientes.
Riego y fertilización soluble
El riego se realizó cada tercer día, desde el mes anterior a la injertación (11 de diciembre de 2020) hasta la conclusión de la fase experimental (20 de abril de 2021); en todo momento se ajustó el pH a 5.5. En cada fecha de riego, se seleccionaron cuatro plantas injertadas al azar por tipo de envase (macetas de 1.9 L y tubetes de 310 cm3) y se determinó, mediante el pesado de cada tubete, la cantidad de agua necesaria (en gramos) para saturar por completo el sustrato; la cual (de los cuatro envases) se incorporó a todos los envases con régimen de riego de saturación a 100 %. Solo 40 % de esa cantidad se aplicó a los envases cuyo régimen de riego fue de dicho porcentaje de saturación.
Para los tratamientos que recibieron fertilización soluble, se utilizó la solución nutritiva sugerida por Landis et al. (1989) (Cuadro 1), misma que se aplicó cada 15 días como parte de la fertilización complementaria al grupo de plantas que recibió 7 g L-1 de fertilizante de liberación lenta, con ambas dosis se obtuvo una fertilización completa.
Además, en la semana que no se aplicó solución nutritiva, se preparó una solución de Captan® 1.5 g L-1 para regar todas las plantas con la proporción de agua que les correspondió según el régimen de riego; lo anterior para prevenir problemas fitosanitarios que pudiesen influir en el éxito del injerto.
Variables evaluadas
Se evaluó el prendimiento del injerto (PI) 70 días después de realizada la injertación, a partir de solo las púas vivas como injertos prendidos. También, se midió el diámetro basal del injerto (DBI) y la longitud del injerto (LI) a los 70 y 100 días posteriores al injertado. Con estas mediciones, se calcularon el índice de robustez (IR), los incrementos en diámetro basal del injerto (IDBI) y la longitud del injerto (ILI).
Con un vernier calibrador digital marca Mitutoyo ® Modelo CD67-S6”PM, se obtuvieron las mediciones de DBI inmediatamente por arriba del punto de injertación; y la LI de este punto hasta la yema apical del injerto, para ello se utilizó una regla convencional de 30 cm. El IR se obtuvo dividendo el DBI/LI; el IDBI con base en los diámetros basales correspondientes a la primera y segunda evaluación:
De forma análoga, el ILI se calculó con la diferencia de crecimiento en longitud entre la segunda y la primera evaluación:
Diseño experimental y análisis estadístico
Se usó un diseño experimental completamente al azar con arreglo factorial 2×2×2: dos tipos de envase (tubete de 310 mL y maceta de 1.9 L), dos niveles de riego (100 % y 40 % de riego a saturación) y dos niveles de fertilización [2 g L-1 de Osmocote ® 14-14-14 solamente y 7 g L-1 Osmocote ® 14-14-14 + solución nutritiva de Landis et al. (1989) ]. La combinación de los niveles de los tres factores probados resultó en ocho tratamientos, los cuales se replicaron 15 veces, y la unidad experimental estuvo representada por una planta injertada.
Se realizó un análisis de varianza (ANOVA) para determinar el efecto de los factores y las interacciones sobre el DBI, LI, IR, IDBI e ILI con los datos de la evaluación a los 100 días.
El modelo del diseño experimental fue:
Donde:
Para analizar el prendimiento de los injertos (PI), debido a que no se cumplieron los supuestos de normalidad y homogeneidad de varianza aun probando varias transformaciones de la variable, se aplicó la prueba no paramétrica de Mann-Whitney para detectar los efectos de los factores estudiados. Se hizo una comparación de medias por Tukey, con un valor de confiabilidad α=0.05. Los análisis estadísticos se efectuaron con la versión 9.0 del programa estadístico Statistical Analysis System (SAS, 2002).
Resultados y Discusión
Prendimiento de los injertos
Después de 70 días de hecho el injerto, el porcentaje de prendimiento promedio (PI) fue de 72.5 %, el cual es relativamente alto comparado con el obtenido por Barrera-Ramírez et al. (2021), quienes registraron un PI de 41 % en Pinus pseudostrobus Lindl., pero cercano al logrado por Muñoz et al. (2013) en la misma especie (82.8 %). A pesar de dicho porcentaje, la prueba estadística de Mann-Whitney indicó que los factores probados no afectaron de forma significativa el proceso (Cuadro 2).
Factor | Suma de puntajes |
Puntaje medio |
Pr<Z |
---|---|---|---|
Envase | 0.4881 | ||
Maceta | 151.0 | 12.58 | |
Tubete | 149.0 | 12.42 | |
Fertilización | 0.4406 | ||
Completa | 147.0 | 12.25 | |
Ligera | 153.0 | 12.75 | |
Riego | 0.3057 | ||
100 % de saturación | 159.0 | 13.25 | |
40 % de saturación | 141.0 | 11.75 |
Hildebrant (2017) señaló que el contenedor del portainjerto debe ser de 5 a 10 cm de diámetro por 10 a 15 cm de profundidad para proporcionar a la planta un espacio suficiente para el crecimiento de las raíces. Sin embargo, en el presente estudio se evidenció que el prendimiento de los injertos fue similar con un volumen de contenedor de 310 mL que con uno de 1.9 L. La ausencia del efecto del volumen del contenedor probablemente se debió a que ninguno de los dos tamaños de contenedor limitó el crecimiento de las raíces, dado el tamaño relativamente pequeño de las plantas patrón.
En relación con la fertilización, Barrera-Ramírez et al. (2021) tampoco reconocieron efectos significativos de la fertilización del portainjerto sobre el prendimiento de los injertos en Pinus pseudostrobus Lind. var. oaxacana (Mirov) S. G. Harrison. En cambio, determinaron que el prendimiento es afectado por factores asociados a la afinidad genética (procedencia del material), fenología (época de injertación) y tipo de injerto. Los estudios de Barnett y Miller (1994), Yin et al. (2012) y Goldschmidt (2014) confirman los efectos de la afinidad genética del portainjertos y la púa sobre el prendimiento. Estos autores afirman que una mayor compatibilidad genética entre los componentes del injerto implica mayor afinidad anatómica, morfológica, fisiológica y bioquímica, así como más probabilidad de éxito en el prendimiento del injerto.
En el experimento aquí descrito, la cantidad de agua aplicada antes y después de la operación de injertación no afectó el prendimiento del injerto (Pr<0.3057, Cuadro 2). Es muy probable que esa falta de efecto se deba a la disminución de la tasa de transpiración de la púa que se logró mediante la colocación de una bolsa de polietileno transparente durante la injertación. Dabirian y Miles (2017) demostraron que la disminución de la tasa de transpiración en la púa y la aplicación de sustancias antitranspirantes, efectivamente, mejora las tasas de prendimiento en sandía (Citrullus lanatus [Thunb.] Matsum. & Nakai). En la injertación de especies forestales es común el uso de bolsas transparentes para cubrir las púas y disminuir la transpiración (López, 2020; Pérez-Luna et al., 2020; González-Jiménez et al., 2022). En este trabajo no se evaluaron las tasas de transpiración de las púas, pero es posible que se hallan reducido de forma tal que los dos niveles de riego probados fueron suficientes para abastecer adecuadamente de agua a las púas.
Variables morfológicas
El diámetro basal del injerto (DBI) y la longitud del injerto (LI) mostraron diferencias significativas (p≤0.05) entre tipos de envase, niveles de fertilización y de riego, pero no para las interacciones (Cuadro 3); por lo tanto, se rechaza la hipótesis nula planteada. Lo anterior sugiere que los efectos individuales de un factor sobre estas variables son independientes del nivel de los otros factores, y que los efectos de estos son aditivos (Berrington y Cox, 2007).
Fuente de variación |
Diámetro
basal del injerto (DBI) |
Longitud
del injerto (LI) |
Índice de robustez (IR) |
Incremento en diámetro (IDBI) |
Incremento en longitud (ILI) |
---|---|---|---|---|---|
Tipo de envase | 0.0004* | <0.0001* | 0.1840 | 0.6394 | 0.0091* |
Régimen de fertilización | 0.0026* | 0.0292* | 0.4248 | 0.0079* | 0.0193* |
Régimen de riego | 0.0103* | 0.0006* | 0.0216* | 0.7204 | 0.1433 |
Tipo de envase × Régimen de fertilización | 0.8367 | 0.1122 | 0.1010 | 0.0746 | 0.0082* |
Tipo de envase × Régimen de riego | 0.9468 | 0.7554 | 0.9602 | 0.3010 | 0.3047 |
Régimen de fertilización × Régimen de riego | 0.8478 | 0.1696 | 0.2249 | 0.7933 | 0.0742 |
Tipo de envase × Régimen de fertilización × Régimen de riego | 0.4061 | 0.4268 | 0.0589 | 0.8597 | 0.0988 |
La importancia de preparar los portainjertos antes de someterlos a injertación radica principalmente en que son los responsables de aportar el sistema radical, que a su vez proveerá de agua y nutrimentos al injerto (Ranjith e Ilango, 2017; Kita et al., 2018). El desarrollo del sistema radical depende del espacio disponible para crecer, y de acuerdo con Landis (1990), el tipo de envase (tamaño y color) afecta directamente la temperatura del sustrato y esta el desarrollo de la raíz. Además de, determinar el espacio de crecimiento para la raíz, el volumen del contenedor constituye el tamaño de los reservorios de agua y nutrimentos para la planta (Pershey, 2014). En consecuencia, el tipo de envase incide no solo en el sistema radical de la planta compuesta, sino también en el crecimiento en diámetro y altura de las plantas (Castro-Garibay et al., 2018).
Copes (1980) cita que el vigor de los portainjertos es determinante para el crecimiento posterior del injerto; de tal manera, que cuando el portainjerto es pequeño o poco vigoroso, el injerto frecuentemente presenta un crecimiento plagiotrópico, en contraste con el crecimiento ortotrópico de injertos sobre patrones vigorosos y bien enraizados. El vigor del portainjerto depende, entre otros factores del tamaño del contenedor (Landis, 1990), lo que posiblemente explica el mayor crecimiento del injerto en el contenedor de 1.5 L, comparado con el de 310 mL (Cuadro 4).
Factor | Nivel | DBI | LI | IR | IDBI | ILI |
---|---|---|---|---|---|---|
Envase | Maceta | 6.1709 a | 28.191 a | 0.27445 a | 0.41093 a | 10.0047 a |
Tubete | 5.535 b | 20.483 b | 0.32683 a | 0.44571 a | 7.4762 b | |
Fertilizante | 7 g L-1 + solución nutritiva | 6.1072 a | 26.021 a | 0.28577 a | 0.52837 a | 9.8256 a |
2 g L-1 | 5.6002 b | 22.705 a | 0.31525 a | 0.32548 b | 7.6595 b | |
Riego | 100 % | 6.0222 a | 27.236 a | 0.2604 b | 0.40378 a | 9.2244 a |
40 % | 5.6705 b | 21.173 b | 0.34526 a | 0.4555 a | 8.2275 a |
DBI = Diámetro basal del injerto; LI = Longitud del injerto; IR = Índice de robustez; IDBI = Incremento en diámetro; ILI = Incremento en longitud.
Una vez que el injerto prende se tiene una planta completa (compuesta), cuyo crecimiento es afectado por los mismos factores que definen el crecimiento de una planta no injertada, además de otros asociados a la propia planta compuesta como aspectos hormonales y permanencia o no de la compatibilidad física entre patrón e injerto (Verdugo-Vásquez et al., 2021). Sin embargo, en el presente estudio se observó una unión firme entre patrón y púa, sin deformaciones callosas hasta el momento de la evaluación del experimento.
El uso de fertilizantes minerales de liberación lenta aumenta el crecimiento longitudinal de la planta (Cañellas et al., 1999), en función de la cantidad y tipo de nutrimentos que contenga. Por esta razón, para producir portainjertos Pérez-Luna et al. (2021) utilizaron con buenos resultados de supervivencia de los injertos: 10 g L-1 de Multicote ® 6: 18-6-12 (NPK) + micronutrimentos: mientras que Barrera-Ramírez et al. (2021) aplicaron tres dosis distintas de fertilización: 3, 5 y 8 kg de fertilizante de liberación controlada Multicote ® 15-7-15 (NPK) + 2 MgO + micronutrimentos por metro cúbico de sustrato, y lograron mejores resultados con la dosis alta de fertilizante.
En el presente experimento, el nivel de fertilización influyó sobre el crecimiento en diámetro basal del injerto (DBI), ya que aumentó cuando se aplicó una fertilización completa (7 g L-1 de Osmocote 14-14-14 + solución nutritiva de Landis et al. (1989) (Cuadro 4). Sin embargo, no ocurrió lo mismo con la longitud del injerto (LI), pues no existieron diferencias estadísticas significativas en la elongación del brote, como tampoco sucedió con el IR. Los incrementos (entre la primera y segunda evaluación) en diámetro y elongación del brote aumentaron con la fertilización completa, en coincidencia con lo indicado por Mutabaruka et al. (2015) en Castanea sativa Mill.
La tasa de riego que recibieron los injertos marcó diferencias significativas en el DBI (5.6705 vs 6.0222 mm, con 40 y 100 % de saturación, respectivamente) y LI (21.173 vs 27.236 cm, con 40 y 100 % de saturación, respectivamente); con mayores crecimientos cuando el sustrato se saturó a 100 %; No obstante, Hibbert-Frey et al. (2011) concluyeron que la disponibilidad de agua no afectó el crecimiento de la púa al injertar brotes de Abies fraseri (Pursh) Poir. en portainjertos de Abies bornmuelleriana Mattf.; aunque en ese caso, la interespecificidad del injerto pudo influir en el resultado.
El índice de robustez (IR) del injerto presentó diferencia significativa (p≤0.05) entre tasas de riego (Cuadro 3). El IR es un indicador de resistencia de la planta a la desecación por viento, de supervivencia y crecimiento en sitios secos, además es un criterio que se considera en la producción de plantas de calidad. Sáenz et al. (2014) citan que para mejorar el IR es necesario producir plantas en contenedores grandes que favorecen el desarrollo de la raíz. En proyectos de injertación, esta variable no se ha incluido; sin embargo, será necesario establecer los injertos en campo y determinar su comportamiento en relación con el índice.
Al incremento en diámetro basal del injerto (IDBI) solo lo afectó significativamente (p≤0.05) el régimen de fertilización y al incremento en longitud del injerto (ILI), el tipo de envase, la fertilización y la interacción doble tipo de envase × régimen de fertilización, ello indica que el efecto del envase sobre la longitud del injerto es afectado por el régimen de fertilización y viceversa.
La comparación de medias de Tukey (α=0.05; Cuadro 4) evidenció diferencias estadísticas entre niveles de los factores estudiados. El crecimiento tanto en diámetro como en longitud del injerto fue mayor cuando se utilizó planta patrón en un envase más grande, una fertilización completa y un riego pesado (efectos aditivos de los factores probados) (Berrington y Cox, 2007). Esto debiese considerarse, si el objetivo del injertador o viverista es incrementar las tasas de crecimiento de las plantas compuestas (injertadas), especialmente en diámetro y longitud.
Conclusiones
Con base en la variación inducida por los diversos tratamientos aplicados, la técnica de injertación de fisura terminal en Pinus patula durante la temporada de invierno registra un porcentaje de prendimiento promedio de 72.5 %. El porcentaje de prendimiento de los injertos no se afecta por los niveles probados de riego, fertilización y contenedor.
En el crecimiento en diámetro y longitud del injerto incide el régimen de riego, el de fertilización y las dimensiones del contenedor. La combinación de mayor volumen del contenedor, fertilización completa y riego a saturación cada tercer día produce mayor desarrollo del injerto.
El índice de robustez (IR) solo es influido por el riego, el incremento en diámetro basal (IDBI) por la fertilización; y el incremento en longitud del injerto (ILI) por el envase y la fertilización, así como por la doble interacción tipo de envase × régimen de fertilización.