1. Introducción
El español posee una construcción que en la Nueva Gramática de la Lengua Española (de aquí en adelante RAE) se denomina impersonal con se o impersonal refleja (RAE 2009: §41.10). La impersonalidad gramatical no está unánimemente definida (véase Devís Márquez 2017: 209-210 para un resumen de la polémica). Siguiendo a Gómez Torrego (1994: 9), se consideran impersonales, desde un punto de vista sintáctico, las oraciones en las que no aparece ningún elemento que pueda analizarse como sujeto y, desde un punto de vista semántico, aquellas que dejan sin identificación referencial al participante que tendría la función de sujeto si se expresara. Bajo la perspectiva de esta distinción, la llamada “impersonal refleja”, ejemplificada en (1), es una impersonal sintáctica y semántica (Gómez Torrego 1994: 17-22 ):
1. a. Se recibió con aplausos a los jugadores. (Gómez Torrego 1994: 17)
b. Se está abusando de esa narrativa. (Rodríguez Espiñeira 2004: 44)
c. Aquí se trabaja demasiado. (Di Tullio 2010: 177)
d. Se es feliz cuando se es honesto. (Sánchez López 2002: 19 )
Como se aprecia en (1), la impersonal refleja incluye entre sus pro piedades distintivas la presencia de un se no paradigmático -no alterna con pronombres átonos correspondientes a otras personas- y un verbo en tercera persona singular (RAE 2009: §41.10a).
En todos los ejemplos de (1) interpretamos que hay un participante humano no expreso que produce la acción o se encuentra en el estado que designa el verbo. Esta es una de las restricciones que caracteriza a la impersonal refleja: nunca predica de una entidad inanimada. No cabe la posibilidad, pues, de utilizar una impersonal refleja como Se está tranquilo para significar ‘En general, las cosas están tranquilas’ (RAE 2009: §41.10q). Por la misma razón, quedan excluidos verbos que se construyen únicamente con sujetos inanimados (*Se ocurría lentamente) (RAE 2009: §41.10q).1
Otro rasgo sobresaliente de la impersonal refleja radica en que ese participante humano tácito siempre impone una lectura inespecífica (Sánchez López 2002: 27). En su vertiente “genérica”, esta lectura supone que lo que se afirma en la oración tiene validez universal; se predica algo de la gente en general o de todo el mundo. En su vertiente “existencial”, la inespecificidad remite a uno o varios individuos concretos, a los que el hablante no puede o no desea nombrar; aquí el sujeto tácito se interpreta de forma similar a alguien o alguna(s) persona(s).2
El participante humano que no se especifica desempeña típicamente la función semántica de agente, aunque no siempre. En (1d), por ejemplo, carece de rasgos agentivos. Como señala Sánchez López (2002: 19), los verbos que entran en la construcción impersonal asignan a ese participante la función semántica que está prevista en su estructura argumental.
El hecho de que el sujeto oculto de la impersonal se mantiene presente en el estado de cosas denotado se verifica al observar que, cuando se trata de un agente, la construcción es compatible con una subordinada final (Se citó a los demandantes para invitarlos a negociar: Rodríguez Espiñeira 2004: 35) o con algún tipo de elemento que evoque su actuación (una empresa en la que se trabaja concienzudamente: RAE 2009: §41.10p). Lo que no admite la impersonal refleja es que dicho participante se manifieste en la superficie (Rodríguez Espiñeira 2004: 35; Devís Márquez 2017: 218).3
Como muestran los ejemplos de (1), la impersonal refleja se for ma con casi cualquier tipo de predicado: en (1a) recibir es un verbo transitivo que lleva su objeto directo introducido por la preposición a (a los jugadores); abusar en (1b) es un intransitivo biactancial que rige un complemento preposicional (de esa narrativa); (1c) contiene el intransitivo monoactancial trabajar; y en (1d) aparece el verbo copulativo ser con un atributo (ser feliz, ser honesto). Esta flexibilidad es observada por todos los autores que tratan la impersonal refleja.
Para el presente trabajo, el punto de mayor interés radica en que el se impersonal también puede operar sobre un esquema pasivo, como en (2):
(2) Todo va mejor cuando se es tratado con educación. (Devís Márquez 2017: 208)
Los gramáticos no se han puesto de acuerdo acerca de los criterios que identifican una oración pasiva (Díaz Blanca 2007; Montes 2002-2003: 104-105). No obstante, suelen manejarse como ejemplares canónicos de este tipo de oración construcciones que tienen un verbo transitivo cuyo esquema valencial se invierte: el paciente (objeto directo) pasa a sujeto y el agente (sujeto) desaparece o toma la forma de un adjunto (Sánchez López 2002: 50; Rodríguez Espiñeira 2004: 19). Como es sabido, el español no posee morfemas específicos de sentido pasivo, pero utiliza otros recursos, no morfológicos sino sintácticos, para transmitir ese valor. La denominada pasiva perifrástica (RAE 2009: §41.2), producto de la unión del verbo ser con el participio de un verbo transitivo, según ilustra el ejemplo de (2), representa uno de ellos.4
Más adelante profundizaremos en las propiedades de la impersonal refleja con oración pasiva. Por el momento solo observaremos que, en su caso, el participante no especificado coincide con el objeto paciente del verbo transitivo.
La razón por la que la impersonal con pasiva nos interesa en particular es que ha dado lugar a una construcción anómala, que constituye nuestro objeto de estudio y se ejemplifica en (3):
(3) a. Mantener las intersecciones despejadas ayuda con la seguridad de los peatones ya que se son vistos con mayor claridad desde cualquier dirección.
(2017, EEUU, Jack Lund Schofield Middle School, “Seguridad al conducir en zonas escolares”, Boletín de noticias)
b. La energía incrementa cuando se es contenida.
(“Energía: Una introducción”, Visionlearning.com, Material didáctico)
Si bien, a primera vista, estos ejemplos se muestran similares al de (2), los separa una diferencia esencial, que consiste en que (3a) y (3b) alojan sujetos explícitos (los peatones; la energía) -introducidos en un templete supuestamente impersonal- con los cuales la pasiva perifrástica concuerda en género y número.
Esta construcción anómala se ha tocado en algunos trabajos (Alcina French & Blecua 1975: 922; Martín Zorraquino 1979: 252; Mendikoetxea 1999b: 1704), donde se atribuye a un proceso de “contaminación” y se censura su empleo.5 No obstante, en el corpus de datos sincrónicos utilizado para el presente trabajo (véase §2), tiene amplias documentaciones, sugerentes de que, al parecer, la construcción responde a las necesidades expresivas de los hablantes.
El deseo de ahondar en los factores que motivan su empleo fungió como punto de partida para el estudio que desarrollamos en las páginas que siguen. Con este objetivo, identificamos los rasgos estructurales que definen a la construcción anómala, examinamos sus traslapes con otras oraciones del español, localizamos los elementos que contribuyen a su versatilidad funcional y analizamos su inserción en contextos de diversa naturaleza, entre los cuales resaltan, de forma especial, los acoplamientos de la construcción anómala con verbos inacusativos.
El trabajo está organizado de esta manera: en la sección 2, que sigue a esta Introducción, se habla de la conformación del corpus de datos. La sección 3 se detiene sobre la impersonal refleja con oración pasiva, de la que deriva la construcción anómala. Esta se aborda en la sección 4, dedicada a retratar sus propiedades (§4.1), fijar su cruce con la pasiva refleja (§4.2) e iluminar el papel del participio como facilitador de cambios de perspectiva (§4.3). En la sección 5, se muestra cómo los hablantes aprovechan la construcción anómala para sus fines comunicativos. De los verbos inacusativos se ocupa la sección 6. Y en la sección 7 se recogen las conclusiones del trabajo.
2. Corpus
Para los propósitos de este trabajo, recopilamos datos a través de búsquedas en Google. Teniendo en mente los grandes campos semánticos reconocidos (movimiento, existencia, posesión, comunicación, cambios de estado, procesos mentales, etc.; véanse, por ejemplo, Faber & Mairal Usón 1999; García-Miguel et al. 2005), seleccionamos verbos representativos de esos campos y exploramos el comportamiento de las formas de participio vinculadas a los ítems elegidos. Específicamente, realizamos búsquedas manuales con la estructura <se + ser + participio>, empleada en tercera persona (tanto singular como plural) del presente de indicativo y acompañada de un participio masculino o femenino, es decir, para cada verbo realizamos cuatro búsquedas con las siguientes variantes: se es amado, se son amados, se es amada, se son amadas. De esta manera, a partir de los resultados obtenidos en las búsquedas, conformamos una lista de 41 participios pertenecientes a verbos, tanto transitivos como intransitivos, de distintas clases semánticas.
Con el objetivo de encontrar las secuencias exactas y evitar la aparición de resultados sugeridos por el buscador (lo que habría complicado la recolección de los datos), las cadenas se introdujeron en la caja de búsqueda entrecomilladas: “se es amado”.
Los resultados obtenidos fueron variables para cada búsqueda: no todos los verbos arrojaban la misma cantidad de contextos de uso, y estos, a su vez, variaban dependiendo del género y numero utilizados en la construcción. Los ejemplos provienen de todo tipo de géneros textuales: desde blogs, redes sociales y artículos de revistas digitales, hasta textos legales, artículos académicos y tesis de grado; entre los países representados se encuentran Argentina, Chile, Colombia, Costa Rica, El Salvador, España, Estados Unidos, Honduras, México, Perú, Uruguay y Venezuela.
Optamos por elaborar un corpus con un centenar de datos (137 en total), como puede observarse en el Cuadro 1 presentado en forma de anexo al final del trabajo, aunque, diversificando los participios, hubiéramos podido obtener una muestra mucho más amplia. Las construcciones que nos interesan dan la impresión, efectivamente, de ser bastante productivas en el habla de la comunidad panhispánica.6
3. La impersonal refleja con oración pasiva
Como paso previo al análisis de la construcción anómala que constituye nuestro objeto de estudio, en esta sección describimos la estructura que a todas luces le dio origen y se caracteriza, según adelantamos en la Introducción, por aplicar el esquema impersonal con se a una oración pasiva (Rodríguez Espiñeira 2004: 47-48). Esta oración combina el verbo ser con un participio para generar una expresión de sentido pasivo a partir de un verbo transitivo (La prensa publicó la noticia > La noticia fue publicada por la prensa: RAE 2009: §41.2a) y se conoce como pasiva perifrástica (RAE 2009: §41.2).
Cuando los gramáticos abordan la impersonal refleja formada con esta pasiva, comentan que su uso no es muy frecuente (Mendikoetxea 1999: 1704; Rodríguez Espiñeira 2004: 47). En nuestro corpus, por contraste, se documentaron muchos ejemplos, como estos:
(4) a. Se debe decir “gracias” en volumen bajo cada vez que se es servido.
(2014, Nicolás Loyola, “Ceremonial y protocolo”, Material didáctico)
b. Cuando alguien muere se le tiene que dejar ir, cuando se es desaparecido se le tiene que hacer volver.
(2010, México, Twitter)
c. Conseguir que ser mujer no suponga una merma de derechos y libertades y, por supuesto que no sea la razón por la que se es insultada, golpeada, violada o asesinada.
(2019, España, Araceli Martínez, “Trabajar por la igualdad todos los días del año”, El Español, Artículo de periódico)
d. La escuela del servicio para el sacerdote es la comunidad a la que se es enviado y la larga fila de necesitados.
(2013, México, Diócesis de Zacatecas, “Ordenación de Heli”, Blog)
e. O en el peor de los casos, cuando se es llevado al corralón, y el conductor o propietario quiere pagar con tarjeta su multa, esto no se logra concretar porque la mayoría de los depósitos vehiculares carece de terminal electrónica.
(2014, México, Asamblea legislativa del Distrito Federal, Documento legal)
Frente a las demás impersonales reflejas, la que se construye con una pasiva perifrástica se distingue por exhibir un fenómeno de “doble impersonalidad” (Mendikoetxea 1999b: 1704; Rodríguez Espiñeira 2004: 47), al quedar indeterminados tanto el agente que produce la acción, como el paciente que la recibe.
En ocasiones, sin embargo, el agente (o causante inanimado) llega a explicitarse en un sintagma prepositivo (Mendikoetxea 1999 b: 1704; Rodríguez Espiñeira 2004: 47). Ninguna otra impersonal con se admite esta posibilidad (Gómez Torrego 1994: 23). En (5) la ilustramos con ejemplos del corpus:
(5) a. La subjetividad se constituye cuando se es sentido por un otro, de un modo empático.
(2004, Argentina, Clara Roitman, “Escisiones en el yo real primitivo y su eficacia en los procesos psíquicos posteriores”, Subjetividad y procesos cognitivos, Artículo académico)
b. Ser torturado significa que se es cortado en pedazos por los demonios-maestros iniciáticos; dicho de otra manera: que se muere por desmembramiento.
(2014, España, Lorenzo Carcavilla, Historia y simbolismo del mito del zombi, Tesis de grado)
c. cuando se controla la vida misma, entonces el rol descalzo tiene sentido, entonces se hace la obra de vida de cada uno, entonces existir no consiste en trabajar sin sentido sino en trabajar con pasión, entonces ya no se es marchitado por un sistema que doblega y entonces no importa qué estatus se tenga.
(2019, Colombia, “El dinero no lo es todo Mario Mendoza”, Mafalda y la Rumia, Comentario en blog)
Los ejemplos con agente confirman que el argumento que no puede manifestarse por la presencia del se impersonal es el paciente del verbo transitivo, promovido a sujeto en la pasiva perifrástica. Nótese que la pasiva permite que el agente vacile entre referentes animados e inanimados, mientras que el esquema impersonal sigue requiriendo, como en toda impersonal refleja, según lo dicho en la Introducción, que el sujeto indeterminado de la construcción (aquí el paciente) sea humano.
Se ha señalado que la impersonal refleja con oración pasiva solo recibe una interpretación inespecífica “genérica”, nunca “existencial” (Sánchez López 2002: 32; Rodríguez Espiñeira 2004: 48). En principio, un aserto genérico elabora una generalización de carácter universal y atemporal. En el uso, sin embargo, los enunciados de este tipo suelen contener expresiones que acotan la predicación a tiempos, lugares o mo dos específicos, o limitan su aplicación a determinadas clases de personas o cosas, imponiendo asimismo una lectura que debe calificarse de “cuasi-universal” (Rodríguez Espiñeira 2004: 57-62).7
Los ejemplos de (4) y (5) corroboran lo anterior. Algunos circunscriben el escenario genérico a grupos de personas, amplios como el género femenino en (4c) o mucho más restringidos como los sacerdotes en (4d), a cierta categoría de sitios (corralones en 4e) o a formas específicas de actuación (de un modo empático en 5a). El rasgo constante, al margen de esas restricciones, está en que los enunciados genéricos nunca se refieren a circunstancias concretas; versan sobre tipos de situaciones.
Ha quedado claro que la impersonal con pasiva sirve para generalizar sobre acciones que afectan a los seres humanos, desde la perspectiva de quienes las padecen. Es de reconocer, por otra parte, que el perfil de la construcción no se ajusta al modelo universal de una pasiva canónica. Esta, efectivamente, tiene entre sus funciones la de conceder especial prominencia al paciente de la acción (Payne 1997: 204), participante que en la impersonal refleja encarna a una entidad difuminada, carente de contornos precisos, subsumida en la abstracción.
Tampoco puede decirse que la pasiva perifrástica halla en el esquema impersonal el ámbito que le es propio. Por el contrario, los gramáticos señalan que la perífrasis de sentido pasivo en español tiende a rechazar el juicio genérico (RAE 2009: §41.11l) y se especializa en la expresión de eventos dinámicos y puntuales en los que intervienen participantes concretos y definidos (Mendikoetxea 1999 b: 1672-1673; Sánchez López 2002: 52).8
En suma, estamos ante una oración un tanto peculiar, pero legítima, que ha generado otra construcción, apartada esta de la norma, con características apenas exploradas y con manifestaciones de insospechada y llamativa variedad en el uso, a la que dedicamos lo que resta de este trabajo.
4. La construcción híbrida con paciente expreso
4.1. Definición
La construcción que conforma nuestro objeto de estudio muestra la misma secuencia <se + ser + participio> que la impersonal refleja con oración pasiva, pero se diferencia de esta, críticamente, en que lleva un sujeto paciente expreso, humano o, con mayor frecuencia, inanimado. Con este sujeto -morfológico (6 a-b), pronombre relativo (6c-d), frase nominal preverbal (6e-f) o posverbal (6g)- los miembros de la frase pasiva concuerdan en número y género:
(6) a. En mi ideal, considero que todo problema se puede resolver de manera exitosa si se es pensado analítica y reflexivamente.
(México, Linkedln)
b. Podría decirse que estamos frente a una herramienta en la cual todo viaje es evolutivo en el momento de que se es vivido y después de haberlo realizado.
(Facebook, Comentario en publicación)
c. Los tomates, sin embargo, son parte de la familia de las frutas que se son servidas y preparadas como vegetales.
(2016, EEUU, Asociación Nacional de Recreación y Parques, Boletín de alimentos del mes, Boletín informativo)
d. El programa asimismo, busca incrementar la atención que se es dada en el ambiente médico-sanitario a las personas sin importar su sexualidad.
(2017, México, Universidad de Chiapas, “Yo apoyo la
#CeroDiscriminación”, Blog)
e. La práctica de la intervención quirúrgica llamada cesárea se es sabida desde hace mucho tiempo en la antigüedad.
(2019, Perú, Edgar Lin Ramírez, Factores de riesgo asociados a infec ción de herida operatoria en cesareadas, Tesis de grado)
f. Los planos se son cortados y formateados automáticamente en el tamaño de papel y escala gráfica que el ingeniero predefine.
(2020, REDCAD, “Software de diseño de redes eléctricas urbanas y rurales”, esolutions, Material didáctico)
g. En esta materia resulta imperioso actuar sobre las primeras horas de detención, presentándose en las alcaldías donde se son llevados los detenidos, para velar por los derechos de los mismos en estos momentos clave.
(2019, México-Argentina, “Posturas en los organismos de derechos humanos como garantes del acceso a los derechos económicos, sociales, culturales y ambientales”, Encuentro Binacional de Organismos Gubernamentales de Derechos Humanos, Mesa redonda)
Los ejemplos de (6) ponen de manifiesto que la pasiva perifrástica ha venido a sobreponerse a lo que solía ser una construcción impersonal. En esta primera muestra, se percibe con claridad la relación que la construcción anómala mantiene con su modelo impersonal, con el que comparte el carácter genérico de los enunciados. Esta propiedad define una buena parte de los ejemplos registrados en el corpus y apoya la hipótesis de que la construcción que nos ocupa deriva de la impersonal refleja con oración pasiva.
Con el cambio estructural, por otra parte, se observa que la pasiva se halla más cerca de su comportamiento habitual, en la medida en que los sujetos (genéricos) que se han introducido en el patrón construccional tienden a funcionar como tópicos oracionales (sujeto morfológico o relativo o preverbal). Esta tendencia está acorde con la conducta que despliegan típicamente los sujetos de la pasiva perifrástica en otros contextos de uso (Mendikoetxea 1999 b: 1675; Borzi 2004: 73; Sánchez López 2002: 57).
De hecho, examinando los enunciados recogidos en (6), nos damos cuenta de que podrían formularse con la pasiva perifrástica sola, sin se. Por ejemplo:
(7) a. En mi ideal, considero que todo problema se puede resolver de manera exitosa si se es pensado analítica y reflexivamente.
a’. En mi ideal, considero que todo problema se puede resolver de manera exitosa si es pensado analítica y reflexivamente.
Visto así, surge la pregunta de qué es lo que marca se en la construcción que estamos analizando. Ante la presencia del paciente explícito (todo problema), y suponiendo que el morfema sigue operando como índice de impersonalidad, la hipótesis debe ser que, en este caso, se indica la indeterminación del agente.9 Evidentemente, la perífrasis <ser + participio>, en su versión llamada “segunda de pasiva” (RAE 2009: §41.3l), está acostumbrada a implicar la acción de un agente oculto y no requiere la presencia de se, superflua o más bien anómala desde el punto de vista de la norma. No obstante, fijándonos en la dimensión expresiva del lenguaje, sí es posible apreciar, comparando (7a) y (7a´), que se ayuda a destacar la participación del ser humano que realiza la acción de pensar analítica y reflexivamente.
En suma, de este primer acercamiento a nuestro objeto de estudio se desprende que los hablantes están aprovechando una construcción censurada (véase §1) para emitir juicios generalizadores sobre actividades, prácticas o acontecimientos que afectan a clases de cosas o individuos. Este uso representa una extensión de la impersonal refleja original que sirvió de modelo y conduce a la articulación de una estructura gobernada por la pasiva perifrástica. En el nuevo escenario, la partícula se, estrictamente hablando, sobra. Pero su presencia cobra sentido si la función que motiva su conservación se captura en términos de un matiz de realce o énfasis. Al respecto viene a cuento recordar que la “expresividad” ha sido definida como una fuerza promotora del cambio lingüís tico (Haspelmath 1999: 1057).
4.2. Cruce con la pasiva refleja
Ahora bien, la hipótesis de que se marque la indeterminación del agente en un contexto pasivo no tiene nada de extraordinario o inverosímil, ya que el español posee otra pasiva, conocida como pasiva refleja, pasiva con se o pasiva impersonal (RAE 2009: §41.11a), en la que el morfema se cumple esa misma función (RAE 2009: §41.12a; cf. Rodríguez Espiñeira 2004: 18, 48).
Muy brevemente, la pasiva refleja es una estructura que comparte propiedades tanto con la pasiva perifrástica como con la impersonal refleja. Al igual que en la pasiva de participio, el verbo de la pasiva refleja es transitivo y el objeto paciente, promovido a sujeto, concuerda con él en número y persona. El valor pasivo de la construcción se percibe en contextos donde alternan la refleja y la perifrástica (por ejemplo, Las casas fueron construidas en poco tiempo PAS PERIF / Las casas se construyeron en poco tiempo PAS REFL).
En el plano formal, sin embargo, resulta mucho más clara la cercanía de esta pasiva con la impersonal refleja. Tienen en común ambas construcciones la forma activa del núcleo verbal y la presencia de se. Difieren únicamente en que la pasiva refleja convierte al paciente en sujeto, mientras que la impersonal refleja, en sus usos transitivos, lo codifica como objeto directo (por ejemplo, Se busca a los culpables IMP REFL / Se buscan camareros PAS REFL) (Gómez Torrego 1994: 11-13; Mendikoetxea 1999b: 1638-1639; Sánchez Gómez 2002: 35-36; Bogard 2015: 8-29). Esta proximidad ha dado lugar a múltiples controversias en torno al análisis de la pasiva refleja,10 y ha generado traslapes entre una y otra construcción en el uso.11
Volviendo a nuestro objeto de estudio, y teniendo en mente las dos pasivas del español, podemos proponer que la construcción anómala en discusión acopla propiedades que pertenecen a estructuras distintas: el sintagma <ser + participio> remite a la pasiva perifrástica y la partícula se, que marca el ocultamiento del agente, apunta a la pasiva refleja. En ese sentido obedece a la definición de una formación híbrida. Lo que no conviene perder de vista, sin embargo, es que el cruce de las dos pasivas no se efectuó de manera autónoma, sino que emergió como producto de una extensión de la impersonal refleja con oración pasiva, caracterizada por la coocurrencia de se y <ser + participio> en su configuración.
Arriba en (7) hicimos notar que una pasiva perifrástica sin se hubiera transmitido un significado afín al de la construcción anómala, redefinida como híbrida de aquí en adelante. Ahora cabe observar que otra alternativa hubiera consistido en acudir a la pasiva refleja. De hecho, la refleja se hubiera percibido como más natural en muchos de los ejemplos del corpus, dada su sabida propensión a favorecer enunciados genéricos en sus empleos (Mendikoetxea 1999b: 1673; Sánchez López 2002: 52; Rodríguez Espiñeira 2004: 54; RAE 2009: §41.11l), en contraste con la pasiva perifrástica (véase §3). En (8) ilustramos la sustitución de la híbrida por una pasiva refleja:
(8) a. Viaje en avión: aunque el avión vaya a una gran velocidad, el café que se es servido permanece en la mesita del asiento.
(Ejemplos de las leyes de Newton, leyesdenewton.net, Material didáctico)
a’. Viaje en avión: aunque el avión vaya a una gran velocidad, el café que se sirve permanece en la mesita del asiento.
Desde esta perspectiva, es posible considerar que la presencia de se facilita la activación de conexiones con la pasiva refleja en la conciencia de los hablantes que utilizan la construcción híbrida. Son sugerentes en ese respecto las repeticiones, en el corpus, de la frase se es sabido, que amalgama una pasiva refleja (algo se sabe) y su variante perifrástica (algo es sabido):
(9) a. Como se es sabido, el principal síntoma de la diarrea son las concurridas evacuaciones intestinales de heces sueltas.
(México, Diarrea: Tipos, tratamiento y prevención, Hospital CMQ, Material informativo)
b. Ya se es sabido que existen numerosas estrategias para mejorar la educación.
(2007, España, Luis Suárez et al., “Estrategias de intervención para la educación social en el ámbito educativo”, RIDE, Artículo académico)
De manera más significativa, documentamos casos en los que el sujeto de la construcción híbrida no concuerda con el sintagma perifrástico: 12
(10) Se es llevado a cabo la siguiente metodología para este trabajo.
(2017, México, Alejandro Ortiz, Compensación del efecto de capacitores serie en relevadores de distancia, Tesis de grado)
Con la falta de concordancia, la oración adopta la forma de una impersonal carente de sujeto gramatical. Semejantes casos de no concordancia no suelen darse con la pasiva perifrástica; son comunes sí con la pasiva refleja, al existir entre ella y la impersonal refleja una frontera inestable y escurridiza (véase la nota 10).
De ser cierto que la pasiva refleja ronda en el fondo de la híbrida, la pregunta que se nos plantea es la siguiente: ¿por qué extender la impersonal original a ámbitos no diseñados para ella (sujeto paciente expreso), cuando la lengua ofrece una estructura regular (pasiva refleja) que tiene el hábito de comunicar generalizaciones sobre clases de entidades?
Para responder a esta pregunta, bajo el presupuesto de que algún motivo tendrán los hablantes para mantener el giro perifrástico, conviene que examinemos contextos en que la construcción híbrida se coor dina con una pasiva refleja, como en (11):
(11) a. 3500 BCE. Se inventa o se es creada la rueda.
(Origen de la ciencia, timetoast.com, Material didáctico)
b. Y es que, por medio de la arqueología podemos conseguir mucho material valioso que suele ser limpiado por expertos en la conservación y restauración. Sin embargo, para ello primero se debe hacer un estudio del campo en la búsqueda de los materiales, luego se explora en el laboratorio y por último se es limpiado y restaurado.
(2010, España, Qué significa la palabra arqueología, euroinnova.edu.es, Blog)
Comparando los dos tipos de expresión, reparamos en que el núcleo verbal de la pasiva refleja (inventa en 11a; explora en 11b) evoca con mayor claridad la acción ejercida por el agente indeterminado, frente al segmento perifrástico de la híbrida, que desplaza el enfoque de la predicación hacia la propiedad que manifiesta el sujeto como resultado de la acción (creada; limpiado y restaurado).
En nuestra propuesta, como argumentaremos a continuación, la posibilidad que ofrece el participio de focalizar el estado resultante de la acción pasiva es la clave para entender no solo el funcionamiento de la híbrida en el corpus, sino también el valor que los hablantes le han concedido como una expresión flexible y apta para ajustarse a una diversidad de contextos.
4.3. El participio caracterizador
La evaluación de nuestra propuesta requiere que empecemos con un breve retrato del participio pasivo, pasado o de perfecto del español (RAE 2009: §27.8a), una forma extremadamente versátil, que conserva propiedades verbales, pero se aproxima a los adjetivos en muchos de sus usos.
Aspectualmente, el valor “perfecto” del participio significa que denota un estado de cosas resultante de una acción anterior (Fernández Ramírez 1986: 239; cf. García Fernández 1998: 49-50). Ello le confiere la habilidad de focalizar bien la acción concluida o bien su resultado, a costa de la otra dimensión, que queda relegada a un segundo plano (Rodríguez Espiñeira & Pena 2011: 193).
El foco está puesto en la acción cuando el participio se combina con el auxiliar haber para formar los tiempos compuestos (Los obreros han construido la casa). En sus usos con haber, el participio pierde el sentido pasivo que posee normalmente por su origen latino y “queda sólo con significación de acción acabada o perfecta” (Gili Gaya 1961: 199).
El significado procesual o “evolutivo” (Fernández Ramírez 1986: 412) del participio también tiene prominencia en los usos canónicos de la pasiva perifrástica (La casa es, era, fue construida), la cual presenta “en su desarrollo” (Fernández Ramírez 1986: 412) la acción ejercida sobre el sujeto paciente por un agente, expreso o implícito.
A estas estructuras dinámicas se oponen las frases construidas con un participio y el verbo estar (La casa está construida) que, por el contrario, destacan el estado alcanzado como resultado de la acción (Roca Pons 1958: 234; Porroche Ballesteros 1988: 18; Yllera 1999: 3429) y acercan el participio al comportamiento de un adjetivo.
En español, ser y estar forman, con adjetivos o participios, oraciones denominadas copulativas o atributivas (Fernández Leborans 1999: 2359), que expresan una característica del sujeto. En líneas generales, ser favorece los predicados “de individuo”, que designan propiedades estables y definitorias de una entidad, al margen de sus circunstancias espaciotemporales (astuto, capaz, cortés, lavable, misterioso, etc.), mientras que estar se prefiere para los predicados “de estadio”, que implican condiciones accidentales o episódicas, circunscritas temporalmente y atribuibles a algún tipo de cambio (contento, desnudo, exhausto, harto, lleno, etc.) (Fernández Leborans 1999: 2366; RAE 2009: §13.4k-4l).
En vista de que los participios denotan estados resultativos (Bosque 1999: 285), obtenidos tras el desarrollo de una acción, suelen agruparse con los predicados “de estadio” y emplearse con estar. Pero hay excepciones: algunos exigen ser (ser querido, conocido, sabido, admirado, etc.) (Mendikoetxea 1999a: 1620) y otros alternan entre estar y ser (decidido, divertido, equilibrado, pesado, etc.) (Porroche Ballesteros 1988: 59-60).
Esbozado el panorama general, podemos volver al participio de la construcción híbrida. En principio, tenemos una pasiva que habitualmente describe una acción dinámica en su desarrollo. Sin embargo, en la mayoría de los ejemplos, la híbrida articula un valor genérico, heredado de la impersonal que le abrió camino, y, como se señala en las gramáticas, los enunciados genéricos tienden a convertir acciones en propiedades (RAE 2009: §34.4e).
En este fenómeno de conversión, juega un papel el hecho de que las oraciones de sentido genérico versan sobre procesos o situaciones que se aplican con regularidad a la totalidad de la clase denotada por el sujeto (La gaviota se alimenta de peces), lo que facilita su interpretación como expresiones de una “característica” de la clase (RAE 2009: §15.8a). De ahí (RAE §15.8b), la tendencia de estas oraciones a aparecer en tiempos imperfectivos y, de manera particular, en el presente conocido como presente “genérico”, “generalizador” o “caracterizador” (Fernández Ramírez 1986: 213-214; RAE 2009: §23.5c).
En el caso de la construcción híbrida, el cambio de perspectiva desde la acción hacia la propiedad que activan los enunciados genéricos encuentra apoyo y refuerzo en dos factores adicionales. Primero, se trata de una construcción que encierra en su núcleo predicativo un participio, acostumbrado a denotar estados en otros contextos. Y segundo, sucede que el auxiliar de su pasiva (ser) también sirve para construir, con algunos participios, oraciones copulativas que atribuyen una propiedad al sujeto, como se dijo arriba.
De este modo, resulta menos extraño observar en el corpus que ocasionalmente la híbrida se utiliza para designar una cualidad, desligada conceptualmente, en mayor o menor medida, del proceso que intervino en su producción, como en (12):
(12) a. Otra pieza que normalmente se daña es la pera, ya que se es hecha de hule por lo general si no se tienen las precauciones necesarias ésta se picara y de esa forma tendrá fugas.
(2005, Guatemala, Aarón Ortiz, Calibración y mantenimiento de equipo médico de diagnóstico, Tesis de grado)
b. En el pasado Gran Premio de Japón presentó un casco con un diseño muy atractivo y con claros guiños a la cultura japonesa. Además, se ve como se es pintado con pincel a mano, algo que hace que la estampación del diseño sobre el fondo blanco del casco haya sido mucho más trabajoso de lo habitual.
(2017, España, Jaime Vigara, “¡Cómo se pintó el casco especial de Sebastian Vettel para Japón? ¡A mano!”, thebestf1.es, Artículo de revista)
Recapitulando, la construcción <Spac + se + ser + participio> se distingue por envolver un conjunto de rasgos estructurales que la predisponen a moverse con facilidad entre la descripción de una acción pasiva -como en (6)- y la atribución de una propiedad -como en (12)-, según las necesidades expresivas de los hablantes. Por una parte, contiene un par ticipio, disponible en cualquier momento para la puesta en relieve de una característica atribuible al sujeto de la oración; por la otra, mantiene presente la idea de un suceso de sentido pasivo, a través del auxiliar ser, en conjunción con una vaga referencia a la participación de un agente indeterminado (se).
5. La construcción híbrida y su función comunicativa
Con el fin de ilustrar la flexibilidad de la construcción híbrida, en esta sección analizamos algunos ejemplos del corpus que aparecen en contextos no genéricos y comprueban el fenómeno de expansión que ha experimentado la construcción a partir de la oración impersonal que le dio origen.
Para la discusión que sigue, es necesario introducir otro parámetro de variación que atañe a los participios y se enlaza con la oposición aspectual entre verbos léxicamente perfectivos -denotan eventos que poseen un límite inherente- y verbos imperfectivos -describen procesos o situaciones que se pueden prolongar en el tiempo. En relación con esta oposición, los participios derivados de verbos que suelen considerarse como perfectivos (abierto, besado, construido, recibido, etc.) expresan el resultado de una acción que se da por cumplida en un momento previo al de la enunciación; es decir, vienen asociados a una noción de anterioridad (Roca Pons 1958: 85). En cambio, los participios de verbos clasificados como imperfectivos (ayudado, dirigido, guardado, vigilado, etc.) evocan una actividad durativa, coincidente con el momento del habla y simultánea al estado que designa el participio (Roca Pons 1958: 254-258; Bosque 1999: 293-294); por ello, el valor “actual” que se les atribuye (Fernández Ramírez 1986: 411).
En (13) tenemos un ejemplo del corpus, elaborado con el participio del verbo imperfectivo esperar, que predica de un sujeto paciente concreto y específico (la Feria o Muestra del Embutido):
(13) Esta Feria o Muestra del Embutido se diferencia del resto de Ferias Gastronómicas por ser una feria monotematica sobre el embutido, además de estar muy bien maridados con nuestros excelentes vinos, y que se es esperada con muchas ganas ya que se ha convertido en la Feria de Invierno mas importante de la Comunidad Valenciana.
(2014, España, “Ayer se presentó la XXI Muestra del embutido artesano y de calidad de Requena”, iv.revistalocal.es, Artículo de revista)
La construcción híbrida despliega una acción pasiva en su desarrollo. De los participios imperfectivos se dice que son plenamente compatibles con los usos imperfectivos del auxiliar ser de la pasiva perifrástica (Gili Gaya 1961: 124; Alcina Franch & Blecua 1975: 903), lo que evidentemente se explica por el valor “actual” que se les reconoce. En (13) el auxiliar manifiesta el llamado presente “continuo” (RAE 2009: §23.5d), que cubre cierto intervalo temporal dentro del cual está incluido el momento del habla. Obsérvese la alusión al agente en la frase modal con muchas ganas, sin que el referente del agente indefinido pueda interpretarse como discursivamente prominente. Su participación se hubiera sugerido de manera más clara mediante la forma verbal activa de la pasiva refleja (que se espera). La híbrida, por comparación, pone el acento en el carácter de evento esperado de la feria, esto es, anhelado o deseado o apetecible, acorde con lo que, al parecer, el hablante intenta realzar.
El siguiente ejemplo del corpus, en cambio, contiene el participio del verbo perfectivo dar:
(14) En la Figuras 32 se muestran el mapa de zonificación de temperaturas mínimas de invierno en España, las cuales se son dadas en la Tabla 8.
(2017, España, Jorge Muñoz, Estudio y análisis de la transferencia de calor en una ventana con cavidad interior, Tesis de grado)
Prevalece entre los gramáticos la impresión de que los verbos perfectivos admiten difícilmente su inserción en una pasiva perifrástica de tiempo imperfectivo (Gili Gaya 1961: 124; Alcina Franch & Blecua 1975: 903; Porroche Ballesteros 1988: 69).13 Sin embargo, de acuerdo con Fernández Ramírez (1986: 423-424), desmienten esta percepción los empleos comunes de la pasiva perifrástica que aprovechan el valor “puntual” del tiempo presente (RAE 2009: §23.5a) para referirse a una acción perfectiva que se produce -inicia y acaba- en el momento del habla.
En (14) llama la atención el cambio de una pasiva refleja (se muestran) a la construcción híbrida (se son dadas) en la descripción de dos acciones similarmente télicas y puntuales. Con la ayuda del participio, cobra relieve el estado alcanzado al término de la acción: temperaturas ‘dadas’ o ‘puestas a la vista’. Existía la posibilidad de remitir al estado resultativo acudiendo al verbo copulativo estar (las cuales están dadas en la Tabla 8), pero la elección hubiera desdibujado la acción previa. Esta es la ventaja que ofrece la construcción híbrida: con su ir y venir entre la acción ejercida sobre el sujeto paciente y la propiedad adquirida por él, permite englobar ámbitos de significación que, en el uso normativo, requerirían expresiones distintas (ser o estar).
El siguiente ejemplo, con el participio perfectivo firmados, se presenta para ilustrar un cambio de enfoque que, en contraste con (14), se desliza desde el estado hacia la acción. Este ocurre en un fragmento que trata dos tipos de artículos periodísticos:
(15) Los artículos de opinión también se encuentran ubicados en la sección “Opinión” de los tres diarios. Se diferencia de las editoriales porque los artículos de opinión sí que se son firmados por los correspondientes autores. Su codificación es similar a la empleada en las piezas de las editoriales.
(2019, España, Inmaculada Melero, La agenda política en el 20-D y 26-J en España. Una aproximación al discurso político y mediático, Tesis de grado)
Como se aprecia, la construcción híbrida surge en medio de una serie de predicaciones aspectualmente estativas (se encuentran ubicados, se diferencia, es similar), formalizadas con el llamado presente “caracterizador” o “descriptivo” (RAE 2009: §23.5j). Dentro de esta secuencia, llama la atención el uso de una pasiva, que visualiza el desarrollo de una acción perfectiva en el presente “puntual” de la enunciación (son firmados). En este contexto estativo, el giro esperado sería están firmados. Sin embargo, para el hablante que utiliza la híbrida, el cambio de mirada fluye con naturalidad, porque el valor procesual diluido de la construcción no se siente reñido con una noción de atribución.
Los ejemplos discutidos hasta este punto comprueban que, dentro del ámbito de la construcción híbrida, la frontera entre oraciones pasivas con ser más un participio verbal y oraciones copulativas con estar más un participio adjetival se ha vuelto sumamente borrosa. Para comprender el fenómeno, es preciso tomar en cuenta que, en sus uniones con un participio, ser y estar no se oponen nítidamente Ya hemos aludido al empleo de ser con ciertos participios en oraciones copulativas (véase §4.3). Sucede, además, que algunos participios imperfectivos forman oraciones con estar que se acercan al valor de una pasiva dinámica (están guardados = son guardados). Estos usos se explican con base en el hecho de que los participios imperfectivos no designan un estado producido por una acción anterior y cumplida (valor resultativo), sino un estado simultáneo a una acción que continúa en el momento del acto de habla (valor “actual”). Según los gramáticos, frente a la pasiva con ser, que centra el foco de interés en la acción, la construcción con estar dirige la atención hacia el estado del sujeto paciente y la acción misma pasa a un segundo plano (Roca Pons 1958: 82, 253-261, 303; Fernández Ramírez 1986: 422-423).
Estos datos ayudan a poner en perspectiva el traslape semántico entre procesos y estados reflejado en los usos de la construcción híbrida. Recordemos al respecto que los estudios sobre cambio lingüístico han empezado a enfatizar el papel que desempeñan formas y construcciones coexistentes en el sistema como motores de innovación por asimilación analógica (Van de Velde et al. 2013).
El último ejemplo que examinaremos en esta sección involucra una acción pasiva que se da por concluida en un momento previo al de la enunciación. En estos casos, según dicta la norma, queda excluido el empleo de ser en presente, con el que no es posible expresar relaciones de anterioridad (Gili Gaya 1961: 64; Porroche Ballesteros 1988: 71-72; Yllera 1999: 3429). Una opción consiste en aprovechar el valor aspectual del perfecto (ha sido decidido, estudiado, prohibido, etc.); alternativamente, existe el recurso de expresar con estar el resultado presente de la acción concluida (está decidido, estudiado, prohibido, etc.), dado que, en palabras de Gili Gaya (1961: 64), “decimos que un asunto está estudiado cuando ha sido estudiado”.
La construcción híbrida, por su parte, no encuentra obstáculo alguno para introducirse en contextos de anterioridad, como se ve en (16), donde el evento de creación precede en el tiempo a las acciones relatadas en el llamado presente “histórico” (RAE 2009: §23.6a):
(16) Durante este el periodo emancipador de Venezuela, cuando ya se es creada la Junta Suprema de Caracas, órgano regidor de la capitanía, la ciudad de Coro se opone a reconocerla y se separa de la Provincia de Venezuela para sumarse a la provincia de Maracaibo, en cambio, apoya a la Junta Suprema Central como su ente gubernamental.
(“Coro, Venezuela”, Wikipedia.com, Artículo de enciclopedia)
Con los ejemplos anteriores, establecimos que la construcción híbrida tiene la capacidad de colocar en un primer plano bien una acción dinámica o bien un estado resultante, al confluir dentro de su estructura elementos que empujan en una u otra dirección. El participio lleva una idea de estado más o menos prominente, mientras que el auxiliar de la perífrasis (es), junto con el indicador del agente indeterminado o genérico (se), disparan el significado de la acción pasiva. Lo que advertimos en (16) es que, abarcados en su totalidad, los componentes estructurales de la híbrida abren paso a la conceptualización de un escenario con valor aspectual de perfecto: se focaliza una situación en el presente que es producto de una acción concluida. En el caso específico que nos ocupa, ha empezado a existir una Junta como consecuencia de un acto fundacional. Ha sido creada destacaría la acción (Roca Pons 1958: 44); está creada pondría énfasis en la fase resultativa (Yllera 1999: 3429). Se es creada, en cambio, proyecta una secuencia de acción y estado resultante.
Como evidencia a favor del análisis que acabamos de proponer, tenemos algunos ejemplos del corpus que muestran la expansión de la construcción híbrida a una clase particular de verbos intransitivos. Estos constituyen el tema de la siguiente sección.
6. Extensión de la construcción híbrida a intransitivos inacusativos
Nuestro corpus arroja unos cuantos usos de la construcción híbrida con verbos intransitivos. Los participios de estos verbos no remiten a la acción de un agente sobre un paciente. Son participios de sentido “activo” (Gili Gaya 1961: 200; Alcina Franch & Blecua 1975: 902; Fernández Ramírez 1986: 411), lógicamente incapacitados para formar oraciones pasivas. En (17) ofrecemos un primer ejemplo de estos usos:
(17) Querían apelar [la sanción], pero igual lo pueden hacer porque nosotros emitimos documentos, ellos lo pueden hacer, pero acá la comisión tiene que recibir, como todo documento que se es llegado se les recibe...
(2022, Ecuador, Radio Cuyabeno, Transmisión de radio en Facebook)
Lo que tiene de peculiar el verbo llegar es el hecho de pertenecer a la subclase de los verbos inacusativos, rasgo este que comparten todos los verbos intransitivos utilizados en la construcción híbrida. Brevemente, los inacusativos se caracterizan por seleccionar un argumento con propiedades semánticas y sintácticas de objeto directo, en virtud de lo cual tienen comportamientos propios que los distinguen de los demás intransitivos (Mendikoetxea 1999a). En el español antiguo, los inacusativos tendían a formar los tiempos compuestos con ser (es llegado, caído, nacido, venido, etc.) -el auxiliar con el que también se construían las pasivas perifrásticas- frente a los transitivos (ha hecho, visto, dicho, etc.) y los otros intransitivos (ha jugado, bailado, caminado, etc.) que regían haber. Con la generalización de haber en el paradigma de los tiempos compuestos que se dio de modo gradual, los inacusativos perdieron este rasgo singular, fuera de algunos residuos en expresiones como Es llegada la hora y en contextos evidentemente arcaizantes (Alcina Franch & Blecua 1975: 903; Martín Zorraquino 1979: 369-370; Fernández Ramírez 1986: 241-242; RAE 2009: §41.4b-4c).
A primera vista, por lo tanto, el ejemplo de (17) invita a ser interpretado como indicio de la revitalización de un uso antiguo (es llegado = ha llegado). Sin embargo, resalta la presencia de se, que no se ajusta a la conducta de los inacusativos en el pasado (documento que es llegado / *documento que se es llegado). Examinado con mayor cuidado, el ejemplo de (17), en realidad, deja entrever un parecido innegable con (16) discutido arriba.
Si adoptamos la hipótesis de que los usos intransitivos de la construcción híbrida derivan de los pasivos, nos incumbe identificar los factores que pueden haber facilitado el empalme de una expresión con verbo transitivo como se es creada con el predicado intransitivo se es llegado. A nuestro juicio, son tres los fenómenos que deben haber jugado un papel en el camino de convergencia y subsecuente extensión, a saber, el carácter no agentivo de los sujetos inacusativos, la poca prominencia discursiva del agente en la construcción híbrida y la propensión de esta a focalizar el estado resultante de la acción pasiva.
Por lo que a los inacusativos se refiere, los gramáticos concuerdan en que los sujetos de estos verbos no son propiamente agentes (RAE 2009: §41.4d). Las personas o cosas de que predican los inacusativos experimentan procesos que desembocan en algún tipo de cambio -existencial, locativo o de otra naturaleza- que las afecta, y en ese sentido se parecen a los sujetos pasivos que sufren los efectos de una acción ejercida sobre ellos. El primer criterio favorable al deslizamiento de la construcción híbrida hacia los verbos inacusativos se relaciona con este rasgo.
No obstante, los participios de unos y otros verbos se separan en que los derivados de verbos transitivos (creada) implican la actuación de un agente distinto al sujeto, mientras que los participios “activos” de los inacusativos (llegado) remiten a un proceso que tiene su sede en el sujeto mismo y excluye la participación de otra entidad (Alcina Franch & Blecua 1975: 901-902). Esta diferencia, pues, contenía en sí un impedimento para la aproximación de se es llegado a se es creada. Que haya pasado desapercibida se puede explicar, en parte, apelando al hecho de que los agentes en los usos pasivos de la híbrida son, como vimos, entes difuminados que no ocupan ningún lugar destacado en la representación de las escenas. Por otra parte, y de nueva cuenta, la confluencia encontró un elemento de apoyo en un fenómeno perteneciente al sistema del español. Se trata, en este caso, de la existencia de un amplio conjunto de participios, vinculados a verbos con usos transitivos y pronominales como romper(se), que oscilan entre una lectura pasiva y otra activa (una relación rota = ‘que ha sido rota’ o ‘que se ha roto’), dependiendo del contexto (Bosque 1999: 291; RAE 2009: §27.9g-9h, 41.4f).
Por último, debe haber contribuido a la expansión inacusativa de la híbrida su enfoque en el estado o la propiedad que emerge como consecuencia de la acción pasiva. Desde esta perspectiva, las diferencias procesuales que median entre una creación y una llegada se vuelven secundarias. En el momento de la enunciación, cobran relieve dos situaciones resultativas -un ‘existir’ y un ‘estar aquí’- que se pueden comparar y acercar cognitivamente.
Identificados los factores que motivaron el uso de la construcción híbrida con verbos inacusativos, nos queda pendiente una observación de interés que atañe al morfema se. Comparando ya se es creada la junta con todo documento que se es llegado, en efecto, caemos en la cuenta de que, en la primera oración, se apunta al agente indeterminado que participó en el evento de creación, mientras que, en la segunda, con su referencia a un suceso que excluye la intervención de otra entidad,14se no tiene ninguna función identificable. Este dato -un calco formal trasmitido por analogía- corrobora el hecho de que la extensión de la construcción híbrida al ámbito inacusativo derivó de sus empleos con verbos transitivos.15
Nuestro corpus contiene más ejemplos con verbos inacusativos. Algunos aparecen en enunciados genéricos con sujeto indeterminado, siguiendo la pauta de la oración impersonal con oración pasiva (véase §3); otros llevan un sujeto explícito, como ocurre en la construcción híbrida. La relación que mantienen los inacusativos con los usos pasivos de <se + ser + participio> se refleja, además, en los cambios de foco que se observan en los ejemplos. De modo parecido, efectivamente, las oraciones con inacusativo fijan el centro de interés sea en el proceso, sea en el estado resultante, o bien abarcan el paso de la acción cumplida a la situación consecuente (tiempo perfecto).
Así, en (18), tenemos dos inacusativos, nacer y morir, introducidos en contextos genéricos de carácter impersonal:
(18) a. la fórmula «una vez el nacido quede enteramente desprendido del seno materno»: en este caso, habría que convenir que se es nacido aun antes del corte del cordón umbilical
(2011, España, Carles Florensa, La codificación del derecho civil de Cataluña, Texto académico)
b. Si la ley se tenía que cumplir y se era esclavo de ella, hoy el Nuevo Testamento tiene también gran cantidad de requisitos que se deben de cumplir para ser salvo y si no se cumple se es muerto espiritualmente.
(Escuela Bíblica Mundial, “¿Obediencia bajo ambos pactos?, Preguntas de la Biblia, Blog)
(18a) involucra, al igual que (17) arriba, una relación de anterioridad, que haría esperar, según la norma, el uso del auxiliar haber en vez de ser (se es nacido = se ha nacido). En cambio, en (18b), el contraste establecido entre el estado de salvación (ser salvo) y la muerte espiritual orienta la lectura hacia la atribución de una propiedad (se es muerto = se está muerto).
Por su parte, los ejemplos de (19), con los inacusativos aparecer y ocurrir, predican de un sujeto explícito (alguien y cataratas, respecti vamente):
(19) a. Quedamos, entonces, en que alguien entra en la escena. La irrumpe. Entra por el lateral, ya dispuesto, preparado. No entra en la dialéctica del teatro, con un drama de aparición. No, nada de eso, se aparece súbitamente, no en medio de una insondable sorpresa que nunca atinamos a definir. A diferencia del verdadero teatro, se es aparecido sin más, como la maza aparece ante el yunque, necesaria y fatal.
(2009, Argentina, Horacio González, El arte de viajar en taxi, Ensayo)
b. Cataratas: se es ocurrida en la tercera edad, se produce cuando el ojo se torna opaco ocasionando borrosa la vista.
(2018, Enfermedades oculares y al oido [sic], clubensayos.com, Material didáctico)
La oración en (19a) ilustra el empleo del presente “analítico” (Fernández Ramírez 1986: 216), que sirve para comunicar hechos -o relatar el contenido de una obra artística (Fernández Ramírez 1986: 426)- como si se estuvieran desarrollando en el momento del habla. En este ejemplo, llama la atención el encadenamiento de se aparece (con un se “aspectual”: Sánchez López 2002: 109), se es aparecido y aparece, que parece sugerir una cuasi-equivalencia entre las tres formas. En comparación con los verbos simples, la híbrida desplaza el foco de la predicación hacia el estado resultante (aparecido), lo cual puede corresponder al efecto que el hablante pretendía conseguir.
Finalmente, (19b) muestra el empleo de un presente generalizador de tipo “habitual” (RAE 2009: §23.5j) en la definición de una enfermedad que de forma reiterada ocurre en la tercera edad. El motivo para insertar el inacusativo en la construcción híbrida se percibe como afín al de (19a). A diferencia de se produce, que sigue, se es ocurrida subraya la consecuencia del evento, es decir, coloca el énfasis en la presencia de la enfermedad (ocurrida).
Ha quedado claro que el patrón construccional <se + ser + participio (+ S)> aplicado a verbos inacusativos poco tiene que ver con el retorno a un uso arcaico. Pide ser interpretado dentro del marco de un fenómeno morfosintáctico, que parte de la oración impersonal con oración pasiva y se difunde bajo la forma de la construcción híbrida. La propensión de esta construcción a poner de relieve estados resultantes, sin dejar de evocar los procesos que los generan, su cercanía con oraciones atributivas y la difuminación de su sentido pasivo son los rasgos de mayor prominencia que han preparado el terreno para el acogimiento de los verbos inacusativos en su seno.
La atracción de los inacusativos se explica, evidentemente, por las características peculiares de sus sujetos y las similitudes que estos comparten con los pacientes de los verbos transitivos. Con todo, es interesante observar que los inacusativos siguen demostrando que conforman una subclase especial, con habilidades para involucrarse en fenómenos estructurales que descartan a los otros intransitivos. Estos últimos, conocidos como verbos “inergativos”, efectivamente, se revelan ser incompatibles con el esquema <se + ser + participio>, sea impersonal (*Cuando se es jugado con empeño, se suele ganar) o híbrido (*El bebé que se es sonreído despierta ternura). Paradójicamente, la habilidad desarrollada por los inacusativos del español en este caso verifica la hipótesis contraria a la sostenida por Perlmutter (1978), según la cual los inacusativos poseían rasgos intrínsecos que les impedía aparecer en “pasivas impersonales”.
7. Conclusiones
En este trabajo nos hemos acercado a una construcción que, desde el punto de vista de la norma, representa un giro “contaminado”, cuyo uso se desaconseja. Su aparente vitalidad en el español contemporáneo dio inicio a una investigación guiada por el deseo de entender de qué manera la construcción satisface las necesidades expresivas de quienes la utilicen.
En nuestra propuesta, la construcción toma como modelo la oración impersonal con pasiva perifrástica (cuando se es tratado con educación), a la que agrega un sujeto paciente explícito que controla la concordancia en número y género con el predicado perifrástico (las frutas que se son servidas y preparadas como vegetales), conservando en una buena parte de sus empleos la interpretación genérica heredada de su modelo.
Con la presencia del sujeto paciente emerge el carácter híbrido de la construcción, en la medida en que la combinación del esquema perifrástico con el morfema se, que marca la indeterminación del agente en la pasiva refleja, proyecta un cruce de las dos pasivas del español.
Sin embargo, la identificación del cruce no es suficiente para explicar la ventaja que encuentran los hablantes en utilizar una construcción vedada para elaborar generalizaciones que bien podrían formularse con una u otra pasiva, respetando la norma (las frutas que son servidas / las frutas que se sirven). La hipótesis encaminada a profundizar en ese punto empieza con la observación de que los contextos genéricos tienden a convertir acciones en propiedades, y lleva a establecer que el participio de la perífrasis está particularmente habilitado para expresar una propiedad. Como integrante de la frase pasiva, el participio transitivo remite a la acción ejercida sobre el paciente por el agente oculto, pero como forma acostumbrada a designar cualidades o estados, el participio ofrece la posibilidad de fijar la atención en la condición adquirida por el sujeto paciente como resultado de la acción, a costa de la acción misma.
De este modo, se perfila una construcción versátil, que permite realzar la acción pasiva, focalizar la situación en que desemboca o evocar una secuencia de acción y resultado, dependiendo de lo que deseen comunicar los hablantes.
Los elementos que la componen tienen la capacidad de participar en esos cambios de enfoque, ya que se distinguen por cumplir, dentro del sistema, varias funciones. La partícula se oscila entre oraciones impersonales y oraciones pasivas; el verbo ser hace oficio de auxiliar en la perífrasis de sentido pasivo y actúa como cópula en predicaciones que atribuyen una propiedad al sujeto; el participio despliega su valor procesual cuando se combina con el auxiliar de la pasiva perifrástica, pero se vuelve adjetival en los casos en que se une al ser copulativo (El asunto es bien conocido). Al converger en la construcción híbrida, estos componentes entran en resonancia y facilitan los deslizamientos conceptuales que observamos en los datos del corpus.
Visto así, no extraña que el potencial expresivo de la híbrida haya llevado a los hablantes a extender su uso desde los juicios genéricos hereditarios hacia espacios predicativos de otra índole, anclados en el presente de la enunciación, con sujetos concretos y definidos.
Sorprende un poco más, sin duda, la propagación del patrón construccional <se + ser + participio (+ S)> a los verbos inacusativos, igualmente atestiguada en nuestro corpus. Las semejanzas semánticas y sintácticas que comparte el sujeto inacusativo con el objeto directo de los verbos transitivos justifican la innovación, pero solo en parte. Para una explicación cabal del fenómeno, deben de incluirse como dispositivos de apoyo la existencia en español de una frontera inestable entre participios “pasivos” y participios “activos”, en conjunción con la cualidad diluida del sentido pasivo de la construcción híbrida.
No es posible prever el futuro de la construcción híbrida, por el sabido hecho de que los cambios en proceso siguen rumbos propios y diversos. Tomando en consideración la anomalía de la construcción, nos veremos tentados a augurar su ineluctable o probable desaparición. Pero antes de precipitarnos, haremos bien en recordar que la oración impersonal con verbo copulativo (Se es feliz en México) vivió bajo el estigma de la censura largos siglos, antes de hallar un nicho de aprobación dentro del sistema gramatical del español.